Gabriel García Morales, exministro de Transporte que aceptó haber recibido un soborno de US $6,5 millones de la constructora brasilera Odebrecht, no podrá estar en libertad mientras conoce la sentencia que se viene en su contra. En los juzgados de Paloquemao el juez 58 de conocimiento acaba de negarle la posibilidad de salir de su centro de detención.
El alto exfuncionario había solicitado quedar en libertad o que le concedieran detención domiciliaria, considerando que en cualquiera de esas posiciones no representaba un peligro para la justicia o para la sociedad. La Fiscalía, sin embargo, señaló que García Morales había ocupado un alto puesto en el Estado y que eso podía significar algún riesgo para la investigación de Odebrecht.
“Las circunstancias de inferencia razonable sobre las cuales se decretó la medida de aseguramiento aún se mantienen y no eximen al exfuncionario público de la responsabilidad sobre la cual fue determinada la captura y posterior detención”, precisó el juez en la decisión dada a conocer este martes. El exviceministro seguirá privado de su libertad en la cárcel La Picota de Bogotá.
García Morales fue detenido el pasado 12 de enero en el norte de Bogotá, y tres días más tarde aceptó los cargos que le había imputado la Fiscalía: cohecho impropio agravado, interés indebido en la celebración de contratos y enriquecimiento ilícito. Al admitir el soborno, García Morales admitió que desde su posición privilegiada como director del Inco direccionó la licitación de la Ruta del Sol Tramo II para que Odebrecht obtuviera el contrato, que tenía un valor de $2 billones.
Mientras tanto, las investigaciones por el caso Odebrecht continúan. La Fiscalía trata de ubicar para dónde se fueron US $11 millones que, se supone, salieron de la unidad de sobornos que había creado esa empresa brasilera para asegurar en Colombia contratos con el Estado.