El policía que supuestamente abusó de un menor de edad el pasado fin de semana en el barrio Florencia, de Medellín, fue capturado ayer para que responda por su presunta participación en los hechos que tienen conmocionada a la comunidad de este sector del noroccidente de la capital antioqueña.
De la misma forma, el uniformado fue relevado de sus funciones en la estación de Policía del barrio Aranjuez y se abrió una investigación disciplinaria en su contra. El comandante de la Policía de Medellín, general José Ángel Mendoza, sostuvo que si se comprueba la responsabilidad del agente por el delito de acceso carnal violento en contra de un menor de 14 años, será retirado de la institución.
Al respecto, el personero de Medellín, Rodrigo Ardila, ha dicho que, “en esta investigación, la Personería de Medellín será garante, para que la familia tenga todas las garantías. El caso se pondrá en conocimiento de la Procuraduría General de la Nación para asegurar un proceso transparente”.
“Ahí está implicado un policía y queremos que haya justicia, que así como corren para otras cosas, nos corran a nosotros”, dijo una cuñada del menor de 14 años supuestamente abusado. Su padre le dijo a este diario que es optimista y que cuentan con unos informes de Medicina Legal para llevar al agente ante un juez. “No queremos que el niño quede en una estadística más, queremos justicia”.
De acuerdo con Medicina Legal, más de 64.000 personas fueron abusadas sexualmente en Colombia entre los años 2010 y 2012. El 13% de casos (8.524) ocurrió en Antioquia. De la misma forma, las cifras indican que los colombianos entre los 10 y los 14 años, el rango de edad en el que se encuentra el adolescente del barrio Florencia, son quienes más padecen de abuso sexual. En esos tres años se registraron en el país 23.470 de estos casos, un promedio de 21 cada día.
De acuerdo con Medicina Legal, estas agresiones marcan sus vidas con secuelas emocionales que, de no ser intervenidas de forma profesional, “dan como resultado daños profundos y, en ocasiones, permanentes, que repercuten en el transcurso de su vida adulta”.
La asonada
La historia del presunto abuso comenzó la noche del sábado 4 de enero. El adolescente salió con dos amigos de 16 y 17 años, muy conocidos en el barrio. Al parecer, contó una familiar del menor, fueron a un apartamento donde había al menos cinco personas. No se sabe con certeza qué pasó allí. La versión de la familia del menor es que, pese a que lo drogaron, el muchacho logró ver el rostro del policía que, al parecer, participó en el abuso sexual.
En la madrugada del domingo, los amigos del menor lo llevaron a su casa. Su familia se sorprendió porque nunca había llegado en esas condiciones, cuenta una persona allegada. Al darse cuenta de que sus interiores estaban impregnados de sangre y que tenía un desgarre en sus genitales, lo llevaron a un hospital de la Comuna 5 de Medellín y pusieron la denuncia ante la Fiscalía.
De acuerdo con su padre, el menor le contó a una psicóloga de la Policía que había sido abusado sexualmente por un uniformado conocido, uno que había vivido en el barrio y que se había hecho amigo de algunos muchachos del sector.
Fue en ese momento que corrió el rumor entre la comunidad y algunos habitantes fueron a buscar al policía. Caminaron hasta su casa, ubicada en un sector vecino, y pretendieron sacarlo de allí a la fuerza, enfrentándose a los policías que llegaron a atender la situación.
No lo encontraron. Hallaron, en cambio, la pistola de dotación del uniformado. La tomaron y luego buscaron al personero de Medellín, Rodrigo Ardila, y le entregaron el arma. El personero la recibió y el pasado martes en la tarde la entregó al general Mendoza. Las autoridades siguen investigando el hecho. En el barrio Florencia aún están conmocionados y esperan que se esclarezca lo sucedido.