De poner el orden en Arauca, Santander y el Magdalena Medio, el general Saúl Torres Mojica pasa a una tarea igual de complicada: controlar el sistema penitenciario colombiano con sus casi 150 mil internos, un hacinamiento que ronda el 53% y una guardia de 12.300 efectivos. El general Torres, oriundo de El Espino (Boyacá), habló con El Espectador sobre esta nueva tarea, una de las más difíciles.
Antes del general Gustavo Ricaurte los directores del Inpec no duraban ni seis meses en su cargo por las dificultades del mismo. ¿Cómo se siente ante la prueba que es dirigir esta entidad?
El reto es bastante grande. Pero lo que hemos visto durante estos tres años, en los que estuvo al frente de la entidad el general Ricaurte, ha sido una importante gestión que no se puede desconocer. Es evidente el avance que ha tenido el Inpec. Quedan muchas cosas por hacer. Pero la disposición, nuestro trabajo, la experiencia y el equipo que se consolide seguramente nos van a permitir acertar en el manejo del Inpec, siempre dirigido al mejoramiento de la calidad de vida de internos, de funcionarios y de la guardia.
¿Qué hacer con el hacinamiento?
Vamos a trabajar en coordinación con el ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez. Él tiene un discípulo más. Nunca se hará nada sin que sea consultado con el Gobierno. La idea es mejorar las condiciones de habitabilidad de algunos centros, aprovechar espacios que no estén siendo aprovechados y mirar con los jueces algunas medidas que permitan generar otro tipo de sanciones fuera de los establecimientos carcelarios. De nuevo, todo esto, de acuerdo con las directrices que se han trazado y con la implementación del nuevo Código Penitenciario y Carcelario.
¿Le preocupa el que algunos han llamado populismo punitivo?
Hay una preocupación, que es la seguridad ciudadana. Si hay personas que cometen delitos, pues deben estar recluidas. Pero el otro tema que hay que valorar es que no existe la capacidad para albergar a toda la cantidad de personas que infringen las normas. Hay que buscar medidas alternativas que impartan las sanciones correspondientes, que la persona que comete el delito no vaya a pensar que como no existe la posibilidad de estar privado de su libertad, entonces pueda seguir infringiendo las normas. Es buscar ese equilibrio.
¿Qué ha pasado con la fuga de presos, por ejemplo, durante citas médicas?
Eso es un tema complejo, pero igual hay que darles cumplimiento a las decisiones judiciales y cuando se trata de problemas médicos el Inpec no es quién para indicar si la persona requiere ser trasladada a un centro de salud o no. Lo que tiene que hacer el Inpec es adoptar las medidas de seguridad necesarias para garantizar que esa persona reciba su atención y pueda regresar a las instalaciones del centro carcelario. Y también pedirles a las autoridades que analicen muy bien a la hora de ordenar el traslado de una persona. Lo importante es disminuir el riesgo de que ésta vaya a aprovechar esta coyuntura para fugarse.
En cuanto a lo que usted menciona, se registró un incidente este fin de semana. Vamos a revisar los protocolos y ver si se cumplió o no con ese protocolo.
¿Qué hacer con esos grandes capos como alias ‘Fritanga’, que se han convertido en un dolor de cabeza para el Inpec?
Lo que tiene que hacer el Inpec es revisar las medidas de seguridad que estas personas tienen y evitar que desde las cárceles sigan delinquiendo, ese es un trabajo que ha adelantado el director saliente y seguiremos trabajando en ello.
¿Cuál va a ser su bandera?
Pienso que hay que trabajar en las personas. Cualquier institución puede tener infraestructura, puede tener tecnología, pero si la calidad de las personas no es la mejor, pues los resultados no van a ser los esperados. Vamos a trabajar, lógicamente, en los funcionarios, en mejorar el tema de ética y de principios, porque cuando una persona se deja corromper se deja llevar por tentaciones, daña la institución.
Y sé que aquí en el Inpec se han hecho muchas cosas. A veces uno escucha comentarios muy desagradables que no se compadecen con una entidad que ha venido dando pasos importantes. Por eso vamos a profundizar en aquellas investigaciones que permitan establecer si existe algún funcionario o personas privadas de su libertad involucradas en casos de corrupción y eso no lo vamos a tolerar.
¿Está preparado para la que el general Ricaurte llamaba guerra jurídica; es decir, la andanada de tutelas que siempre le llegan al director del Inpec?
Sí, toca estar preparado para todo. Uno entiende que cuando asume un cargo de esta responsabilidad, pues llegan muchas inquietudes a través de las tutelas, las demandas, pero para eso estamos preparados. Lo importante aquí no es prepararse para una guerra jurídica, sino para administrar adecuadamente y hacer las cosas bien.