Que se investigue penal y disciplinariamente al procurador Hernando Suárez por su actuación dentro del proceso por el holocausto del Palacio de Justicia solicitó el abogado de la víctimas Jorge Molano.
El jurista considera que los argumentos expuestos por el representante del Ministerio Público para absolver al general (r) Iván Ramírez Quintero por la desaparición de 11 civiles durante la retoma constituyen una instigación al delito, pues, a su juicio, terminó justificando el extermino y a la aniquilación.
“Un funcionario público que hace ´parte del organismo de control que tiene el deber de velar por los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario dijo en esta audiencia que ordenar arrasar y exterminar es lícito y eso es una instigación al delito”, manifestó.
El jurista solicitó nuevamente que se compulsen copias para que se investigue la presunta complicidad en el ilícito del presidente de la época, Belisario Betnacourt Cuartas, pero que la solicitud no se eleve a la Comisión d Acusación e Investigación de la Cámara de Representantes sino a la Fiscalía General de la Nación.
Así mismo, pidió que se investigue el presunto falso testimonio en el que pudo incurrir el ex uniformado Gustavo Velásquez, quien intentó desvirtuar la presencia del testigo estrella del caso Edgar Villamizar Espinel en el lugar de los hechos, al afirmar que éste nunca pudo trasladarse a Bogotá, porque se encontraba enfermo en la sede de la Séptima Brigada del Ejército en Villavicencio, Meta.
También solicitó que se investigue al abogado Pedro Capacho, ex abogado del coronel (r) Alfonso Plazas porque, a su juicio, fue él quien indujo al testigo Velásquez a dar esta declaración, aparentemente falsa, en su propósito de desvirtuar los señalamientos de Espinel respecto a las torturas de las que habrían sido víctimas los empleados de la cafetería trasladados a las caballerizas del Cantón Norte.
Molano pidió que se condene a 60 años de cárcel al General (r) Ramírez, como máxima cabeza del Comando de Inteligencia y Contrainteligencia, Coici, y a sus subalternos Fernando Blanco Gómez y Gustavo Arévalo Moreno.