Justo cuando la sucesión de enfrentamientos diplomáticos entre Colombia y Venezuela parece estar en un punto de no retorno, el pliego de cargos que le formuló la Procuraduría a la senadora Piedad Córdoba por su presunta promoción, colaboración y gestiones de financiación a las Farc, podría derivar en un nuevo capítulo aún más controversial. En criterio del procurador Alejandro Ordóñez, el cruce epistolar entre la parlamentaria liberal y Raúl Reyes, así como mensajes internos del Secretariado, evidencian que de la supuesta alianza Córdoba-Farc también se beneficiaría políticamente el presidente venezolano Hugo Chávez Frías.
Lo dice sin decirlo Ordóñez en el pliego de cargos contra Córdoba, conocido por El Espectador, al acusarla de haber acordado con esa guerrilla apoyar a un nuevo gobierno. Se refería a Chávez y, en particular, a una presunta solicitud de la congresista para que pruebas de supervivencia de varios canjeables en poder del grupo subversivo, incluida Íngrid Betancourt, le fueran entregadas al gobierno Chávez. “Hay que catapultarlo antes del 2 de diciembre, debe ganar sobrado la reforma constitucional, por eso, con todo respeto, yo me atrevo a pedir esas pruebas de vida, para que mi comandante Chávez se las muestre al mundo como ustedes las quieren mostrar, pero que la gente nos crea. De ahí en adelante, el juego es otro”, reza un posible correo enviado por Córdoba a Reyes el 27 de octubre de 2007.
Precisamente, el 2 de diciembre de ese año se definió un referendo que buscaba la reelección indefinida de Chávez en Venezuela y que perdió por un escaso margen. Tres días antes, las autoridades colombianas detuvieron a dos mujeres y un hombre que traían, en efecto, pruebas de supervivencia que tenían como destino Venezuela. Pero, además, el mencionado correo tiene otra perla. “Me molesto porque los ricos de Colombia se enriquecen más hoy de cuenta de Venezuela. Pero qué tal que se les volteara la torta y Chávez dejara de comprarle a Colombia y quebrara a todos esos tipejos. ¿Saben ustedes lo que tienen en las manos?”, le habría escrito Córdoba a Reyes.
Para el Ministerio Público, todo esto hace parte de una estrategia cuidadosamente analizada, unívoca, detallada y contundente de querer promover a toda costa a las Farc. En otros emails entre Reyes e Iván Márquez se desprende que la estrategia siempre fue poner a Manuel Marulanda al nivel de un mandatario de Estado, lo cual equivaldría a darles reconocimiento político a las Farc. “La negra es una carta importante hacia el futuro por ser quien es y por la cercanía al hombre (Chávez). La idea es convertirla en embajadora de buenos oficios para comprometer a Lula, Kirchner, Morales y Correa”, escribió Reyes.
En otro correo, le dijo Reyes a Márquez que Córdoba estaba identificada con todos los puntos de una plataforma de 12 para un nuevo gobierno. En otro documento analizado por la Procuraduría, fechado el 14 de septiembre de 2007, Reyes le comunicó al Secretariado: “Piedad está feliz y considera llegado el momento de estrechar sus relaciones con las Farc, con miras a apoyar un nuevo gobierno, donde la negra contaría con la ayuda de Chávez y las Farc serían la parte principal”. Asimismo, mencionó que la congresista le comentó que Chávez le había hecho una donación para un acueducto en Chocó, “con lo cual pienso posible conseguir los $260 millones de nuestro plan”.
En otro email, firmado por un guerrillero, se divulgó que Córdoba puso un equipo de abogados para evaluar la condena de Simón Trinidad en Estados Unidos y las detenciones de quienes portaban las pruebas de supervivencia. El 17 de septiembre de 2007, supuestamente bajo el alias de Teodora, la senadora le habría escrito a Reyes que es muy importante “que pienses en no enviar videos, sino grabaciones de voz de los retenidos”. Al corroborar las actuaciones públicas de Piedad Córdoba, sus salidas del país e intervenciones con los correos encontrados en los computadores de Raúl Reyes, la Procuraduría está convencida de que aquellos en los que firma Teodora son de Córdoba.
En otro correo, Reyes le comentó al Secretariado que la senadora se reclama chavista y amiga de las Farc, y que le dijo que “la gente en Bogotá no cree en la muerte de (El Negro) Acacio, desean que aparezca vivo con cualquier mensaje, con lo que caería (Juan Manuel) Santos y uno o dos generales”. Es decir, para el Ministerio Público, Córdoba emitió consejos a las Farc no para avanzar en las liberaciones de los secuestrados o facilitar un intercambio, sino para que la guerrilla aprovechara de la mejor forma información confidencial o las pruebas de vida de los plagiados. De hecho, “Piedad no lo dice, pero todo indica que Chávez la está empujando a liderar la oposición a Uribe con miras a la contienda electoral de 2010”, le insistió Reyes al Secretariado.
En otro email de diciembre de 2007, el guerrillero César le manifestó a Reyes que se había reunido con la senadora y que ella le dijo que se abrió espacio político a las Farc, que apoyaba su plataforma política, aunque no así su lucha armada, y que infiltrados a alto nivel permitieron la captura de “las camaradas” que llevaban pruebas de vida. Y que le expresó que “hay que soltar algo y entregárselo a Chávez en la frontera, y que no sea Íngrid, pues está flaca pero siempre fue flaca y no se va a morir de eso”. Además, existen interceptaciones telefónicas de febrero de este año en las que guerrilleros mencionan con insistencia que prestaron servicios de transporte y seguridad a una persona para que se reuniera con ella. Todas estas evidencias traducen para la Procuraduría una alianza con un grupo ilegal.
En una entrevista que le concedió a BBC Mundo en París, la parlamentaria inculpó a la Presidencia y sus servicios de inteligencia de haber diseñado un complot en su contra. “Lo niego total y absolutamente. Yo no creo en eso. Eso es un montaje. Estoy convencida de que (los correos) fueron escritos por personas de inteligencia, los intereses del Ministro de la Defensa en ese momento, el general de la Policía", agregó. De todas maneras, el pliego de cargos en su contra insinúa, por lo menos, que el presidente Chávez sabía todo cuanto ocurría en el supuesto cruce epistolar de la senadora y la guerrilla, y que también sería uno de los más beneficiados.