Según las autoridades, las primeras investigaciones señalan que dichos elementos, encontrados en la localidad de Usme, iban a ser enviados a las milicias urbanas o trasladados a otros frentes que delinquen en el interior del país.
Los artefactos, de fabricación artesanal, al parecer habrían sido traídos desde un lugar ubicado en el departamento del Tolima, en donde guerrilleros del frente 21 de las Farc los tenían almacenados y desde donde los enviaron a Bogotá para que desde allí se repartieran a otras zonas del país.
Según el coronel Yesid Vásquez, Comandante (e) de la Policía Metropolitana de Bogotá, con la incautación de estos morteros se logra poner freno a posibles atentados en la capital.