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Preso por delito que no cometió

La historia de Raúl Guzmán, quien pasó de cuidar el edificio de la Fiscalía a quedar detenido en él.

09 de octubre de 2009 - 05:19 p. m.
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Desde los calabozos del búnker de la Fiscalía, el 2 de noviembre de 2004, la fuga de Hernando Buitrago Marta fue perfecta. Nadie vio cómo salió libre por la puerta del ente investigador. Incluso, las cámaras de seguridad no dieron pistas. En cambio, en menos de 24 horas, cuatro funcionarios fueron destituidos.

Escurridizo como el que más, Buitrago también se les había escapado a las Farc, con $3 millones en sus bolsillos. El 20 de julio de 2004 fue capturado por el CTI de la Fiscalía y remitido al búnker. Su estancia se dilató más de lo rutinario, porque decidió colaborar con inteligencia militar.

En ese entonces, Raúl Guzmán era celador en la Fiscalía y fue vinculado al caso por presunto favorecimiento de la fuga. Junto con tres compañeros terminó detenido en las mismas instalaciones que solía cuidar. El 12 de noviembre fueron llevados a la cárcel de Chiquinquirá y estuvieron presos hasta mayo de 2005.

No importó que Buitrago se hubiera entregado 15 días después de su evasión al Ministerio de Defensa y aceptado que los custodios de su celda no tenían nada que ver. Tampoco sirvió que se demostrara que se escabulló a las nueve de la noche y Guzmán había prestado turno sólo hasta las 6 de la tarde.

Para mayo de 2005, Guzmán seguía procesado por favorecimiento de fuga y sólo gracias a que la modalidad cambió de dolosa a culposa, pudo obtener la libertad condicional. Desde entonces se dedicó a demostrar su inocencia. Sin trabajo estable y juicio tras juicio, logró la absolución el 19 de diciembre de 2008.

A la semana siguiente, por medio de tutela, solicitó su reintegro a la Fiscalía. Pero el Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca declaró improcedente la acción porque incumplía el principio de la inmediatez, es decir, que sólo se argumentó el error cuatro años después de ocurridos los hechos.

Guzmán sabe que la Fiscalía no admite restituciones de ex funcionarios investigados, pero es tan injusto su caso que decidió llevarlo a la justicia contenciosa. Lo hace porque debe velar por su esposa y su hijo de cuatro años y porque cree inconcebible pensar que estuvo preso y fue destituido por un delito que no cometió.

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