Tras un recurso de casación presentado ante la Corte Suprema de Justicia en la que el general (r) Jesús Armando Arias Cabrales pedía revisar su condena de 35 años de cárcel impuesta por el Tribunal Superior de Bogotá, la Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal pidió mantener la condena impuesta al alto oficial del Ejército por la desaparición de cinco personas en la retoma del Palacio de Justicia.
En un concepto de 209 páginas, el Ministerio Público consideró que se deben mantener los 35 años de cárcel impuestos al general (r) Arias Cabrales en 2011 y confirmada en octubre de 2014 por el delito de desaparición forzada. El general (r), quien para la época de los hechos comandaba la Brigada XIII del Ejército, era el jefe del Estado Mayor Conjunto que estuvo desplegando el operativo de retoma del máximo escenario de la justicia en Colombia, en el que irrumpieron violentamente guerrilleros del M-19, con la consigna de adelantar un juicio político al entonces presidente Belisario Betancourt, por las fallidas negociaciones de paz que se adelantaban para la época.
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El Tribunal le dio validez a las pruebas testimoniales y documentales que dieron validez sobre el control de mando que ejerció Arias Cabrales durante toda la operación militar. ‘Arcano 6’ –como era su nombre clave- se comunicó en repetidas oportunidades con el coronel Edilberto Sánchez Rubiano, comandante del B-2 del Ejército, y quien tenía su mando de operaciones en la casa del Florero controlando además el ingreso de rehenes.
Diferentes testigos aseguraron que en la Casa del Florero se les hacían unas preguntas de rigor sobre su identidad, trabajo y sus familiares cercanos. Sin embargo, un grupo de ellos fue trasladado a un cuarto en el primer piso donde habrían sido sometidos a torturas con el fin de sacarles información relacionada con el grupo guerrillero y el plan de toma.
Algunos de ellos, en la noche del 6 de noviembre, habrían sido trasladados en vehículos oficiales y particulares a divisiones militares en el norte y el sur de la capital de la República donde las torturas continuaron. De todo esto tenía conocimiento el general Arias quien recibía periódicamente un informe detallado sobre todas las actividades que adelantaban las unidades militares que participaron en la operación.
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Todas las comunicaciones le eran reportadas al comandante de la Brigada XIII quien se enteraba minuto a minuto de todo lo que estaba pasando en el Palacio, la Casa del Florero y sus alrededores. En el juicio, que duró dos años, el oficial argumentó que el manejo de los rehenes estaba a cargo del coronel Sánchez Rubiano, quien fungía como jefe de inteligencia.
El Tribunal Superior ratificó la responsabilidad en la cadena del mando en 2014 puesto que el general (r) recibía información constantemente de sus subalternos sobre el ingreso de tanques, el rescate de sobrevivientes, entre otros. Es por esto que se rechazaron los argumentos esgrimidos por su defensa en el recurso de apelación.