En medio de la tormenta que se desató por las revelaciones de la revista Semana sobre unas serie de supuestas parrandas vallenatas que se estarían realizando al interior del pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Picota en Bogotá, El Espectador conoció en exclusiva una carta que enviaron hace dos días 30 internos de este patio al director del Inpec, coronel John Alejandro Murillo, manifestando su rechazo a las publicaciones de los medios de comunicación. Cabe recordar que el polémico contratista Emilio Tapia, testigo del carrusel de la contratación, fue en centro de la discordia ya que se le señala de ser quien promueve estas reuniones clandestinas en las que se ingiere licor.
“Nosotros los internos del pabellón PAS B de la Cárcel Nacional la Picota Bogotá, rechazamos categóricamente la información tendenciosa, errónea, falsa y mal intencionada que apareció en la revista Semana y en diferentes medios de comunicación tales como los noticieros Caracol y Cable Noticias y los diferentes diarios del país, que hace referencia a una serie de situaciones ocurridas en este pabellón en la celebración del día de las Mercedes, patrona de los reclusos”, señala la carta.
En los polémicos videos publicados por la revista Semana, aparecen personas como Reginaldo Bray, condenado por el escándalo de Dragacol y tres paramilitares: José Gelves Albarracín, Juan Monsalve, uno de los testigos clave del senador Iván Cepeda contra Álvaro Uribe Vélez, y Francisco Taborda, alias ‘Nike’. Sin embargo, en la carta, los reclusos puntualizaron que toda la discordia se generó porque este último fue quien grabó una serie de videos para vendérselos al mejor postor. Agregaron que esta supuesta parranda vallenata nunca fue una fiesta privada sino la celebración de un evento planeado y ejecutado por el Inpec el pasado lunes 15 de septiembre,
“Lo único irregular fue que el compañero Francisco Taborda alias ‘Nike’ grabó con un celular no autorizado lo que acontecía con tanta naturaleza y sigilo sin que nadie se diera cuenta. Nunca nos imaginamos que él había planeado esta situación para venderla y lucrarse ilegalmente y hacerle favores a personas inescrupulosas que quieren sacar provecho (…) aunque las imágenes son ciertas en un evento que es la fiesta de los presos, en ningún momento se está ingiriendo licor ni efectuado desorden alguno, simplemente se canta y acompaña al grupo en la celebración del día de las Mercedes”, precisa el documento.
Igualmente, los internos explicaron que en el evento también estuvieron presentes mariachis contratados por el Inpec y un joven deportista que hacía malabares con el balón. Agregaron que el grupo vallenato son cercanos al interno de nombre Luis Alipio Rodríguez Mahecha, y gracias a él, han asistido los dos años anteriores. Asimismo, negaron que hubieran ingerido licor y le echaron toda la culpa de este episodio a alias ‘Nike’, quien supuestamente es un hombre problemático, recién llegado al pabellón de máxima seguridad y quien, al parecer, habría intentado agredir con un cuchillo a unos de los protagonistas del capítulo más recientes de chuzadas en el país: el ecuatoriano Daniel Bajaña.
“Estamos desconcertados (con la información publicada) pues nunca hacen mención de la verdad sino, aducen que hay whisky y licores, lo cual es la mentira más grande y maliciosa, y mencionan otras situaciones ajenas a lo que pasó ese día. Queremos además manifestar nuestra inconformidad con las actuaciones del interno Francisco Taborda pues lleva muy poco tiempo en el patio y ya ha tenido varios problemas de índole personal con otros internos generando problemas de convivencia como también atentando con la seguridad de nosotros toda vez que ha amenazado con cuchillo a compañeros, algo que reprochamos en su totalidad por nosotros. El pasado jueves intentó acuchillar al señor Daniel Bajaña llamado el ‘hacker’ ecuatoriano y quien es una persona ejemplar”, precisó la carta de los reclusos.
Los internos también salieron en defensa de Emilio Tapia, al manifestar que no es cierto que él se haya apropiado de la única nevera del pabellón, toda vez que “en este patio utilizamos tres neveras y seis hornos microondas de carácter comunitario para el uso tanto de nosotros como de nuestras familias cuando llegan para calentar los alimentos sobre todo los niños”. También, negaron que Tapia fuera amo y señor del lugar y que gozara de beneficios.
“En este pabellón estamos recluidos persona de alto perfil por seguridad, como lo son los señores de Justicia y Paz, militares, policías y funcionarios, los cuales también estamos personas colaborando con la justicia y sacando adelante procesos que conllevan a la buena convivencia de carácter nacional. Contrario a lo que se quiere vender en el sentido sobre el señor Emilio Tapia, afirmaciones contra él que rechazamos categóricamente ya que son falsan e infundadas puesto que esté señor ha demostrado una intachable conducta y ejemplar interrelación con todos los internos de una manera solidaria y respetuosa, ajeno a cualquier acto irregular. Asimismo, no es cierto que ni el señor Emilio Tapia ni ningún otro interno goce de privilegios ni trato preferencial”, explicaron.
Puntualizaron que detrás de estas acusaciones están enemigos de Tapia que quieren tomar venganza: “sabemos categóricamente que quien ha fraguado, planeado y ha causado estas repetidas afirmaciones a los medios son, Francisco Taborda alias ‘Nike’, y Héctor Zambrano, quien en varias ocasiones ha manifestado tener los medios de cuenta de él, para hacer daño al señor Emilio Tapia (…) Es injusto e irracional que por intereses personales del señor Zambrano para enlodar el nombre del señor Emilio Tapia pisoteé el nombre de los demás internos de este pabellón. Merecemos respeto y requerimos de una oportunidad de la sociedad porque si algún día nos equivocamos merecemos reivindicarnos”.
Pero estos no han sido los únicos episodios en los que el protagonista ha sido Tapia. Antes de ser recluido en prisión, el contratista, quien había aceptado su participación en el escándalo que desangró las arcas de Bogotá, fue visto en conciertos y disfrutando de una serie de lujos que incomodaron a la opinión pública. Los reclusos también son conscientes de que la problemática que ocurre al interior de las cárceles del país sobre la venta de alcohol, pero afirmaron que eso no ocurre en su pabellón. Y exigieron que se revisarán las cámaras de seguridad para que verifiquen si se comete alguna irregularidad, porque según ellos, su patio –fuera de lo ocurrido entre ‘Nike’ y Bajaña– es un lugar en el que nunca se ha ingerido licor, se haya registrado alguna fiesta privada o hayan existido amenazas y agresiones.
Los reclusos le manifestaron al director del Inpec que también están dispuestos a declarar bajo la gravedad de juramento sobre los hechos que los pusieron en el ojo del huracán. Finalmente, los 30 personajes firmaron con puño y letra y pusieron su huella para dejar asegurar que jamás han cometido irregularidad alguna.