Durante el periodo que estuvo desaparecida, Luz Mireya Peña García, su madre, permaneció repartiendo volantes, hablando con taxistas y vigilantes de la capital del Meta, con el fin de lograr la recuperación de su hija.
También se adelantaron diferentes marchas para pedir su regreso inmediato a casa. Esto fue lo que finalmente permitió la recuperación de la niña puesto que una llamada sobre la media noche del jueves permitió a la Policía del Meta dar con el paradero de la niña.