Pasadas las 12 de la noche del jueves, un fuerte estallido estremeció de nuevo la capital huilense. Esta vez un artefacto explosivo, compuesto por 20 kilos de anfo, explotó en la residencia del ganadero y arrocero Carlos Cabrera Villamil, ubicada en la calle 8ª con carrera 11, esquina del barrio Altico, y afectó medio centenar de viviendas. En el mismo lugar otros dos petardos fueron desactivados y detonados de manera controlada por las autoridades. Tras el atentando, el servicio de energía quedo suspendido por varias horas en un amplio sector de la ciudad.
El hecho, atribuido al frente Manuelita Sáenz de las Farc, no dejó víctimas mortales ni heridos, pero sí provoco millonarios daños materiales en 53 casas a la redonda y en establecimientos comerciales como la clínica La Madre y el Niño, Incihuila, Asocoph y los colegios Emcosalud y Heisemberg, Gimnasio Atletic, la emisora de Caracol Radio, entre otros. Carlos Cabrera Villamil, quien tiene varias empresas del sector agrícola en la ciudad, aseguró que jamás ha recibido presión de los grupos al margen de la ley y mucho menos extorsiones. “Llevo más de 40 años acostumbrado a lidiar con todo esto. Contesto las 24 horas el celular, así sean llamadas no conocidas. En estos días no me han llamado y tampoco me han extorsionado”, indicó el ganadero.
Gloria Díaz Álvarez, quien tiene un negocio ubicado frente al lugar de la explosión, es otra de las afectadas. “Es imposible de describir, fue tenaz el estruendo. Estoy muy triste porque acabó con todas las vitrinas, con todo lo que había para vender, la comida se perdió, las licuadoras, estufas, sillas, todo quedó hecho nada”, sostuvo. El atentando contra el reconocido ganadero Cabrera Villamil es el tercer hecho terrorista que se presenta en menos de una semana en Neiva, luego de los ataques a CP Company y a la residencia de un carabinero de la Policía, en el barrio Álamos Norte, el martes en la noche. Un menor de edad con múltiples heridas fue el saldo de este ataque terrorista.
Ante esta grave situación de inseguridad que vive la capital huilense, las autoridades se mostraron alarmadas y anunciaron una recompensa de $100 millones para quien dé información que conduzca a la captura de los responsables. El vicepresidente Angelino Garzón condenó este aleve ataque terrorista y les solicitó al alcalde de Neiva, Héctor Aníbal Ramirez Escobar; al gobernador Luis Jorge Sánchez, y a la Fuerza Pública, más atención a los temas de seguridad. “La violencia no logrará volvernos prisioneros del miedo”, advirtió.
Por su parte, Julio César Alvarado Díaz, comandante de Policía Huila, manifestó: “Todos juntos debemos hacer un gran equipo de sensibilización para poder capturar a estos terroristas que generan el pánico y el terror en la ciudad. Esperamos que estos actos no se sigan presentando más. Por supuesto estaremos atentos ante cualquier eventualidad que se vuelva a registrar”. Las autoridades prohibieron la circulación de motocicletas con parrilleros después de las 8 de la noche.