Habla María Soledad Garzón, quien cada 13 de agosto pinta el poste, en el bario Quinta Paredes de Bogotá, frente al que su hermano, Jaime Garzón, fue asesinado por sicarios.
Este sábado se cumplen 12 años de la muerte de quien con humor y sagacidad realizó una caricatura social y política del país de los años 90. “A pesar de que pasa un año más, que nos aleja de esa fecha, siento que está más vivo y siento que el dolor es más grande. No tengo rabia ni sed de venganza, sólo sed de justicia”, dice María Soledad, que al igual que sus hermanos Jorge Alberto y Alfredo Garzón, presentaron esta semana una petición para demandar al Estado colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El organismo internacional tendrá que definir, en los próximos meses, si acepta la petición y lleva ante los estrados internacionales este caso, que en el país sigue impune. “Hay que dejar algo claro, con la demanda internacional no estoy buscando dinero, a mí no me tienen que pagar a mi hermano muerto, por eso la Ley de Víctimas me parece tan ofensiva. Lo único que quiero es que se esclarezca el crimen y se conozcan sus verdaderos responsables”, afirmó María Soledad.
“De acuerdo con la investigación, este es un crimen de Estado, en el que grupos paramilitares ejecutaron una orden de la cúpula militar”, dice Alfredo Garzón, quien además desmiente la versión de que a su hermano lo mataron por ser cercano a la guerrilla. “Todas las mediaciones que Jaime hizo para liberar secuestrados fueron de conocimiento y permiso del entonces gobernador de Cundinamarca y zar anticorrupción”.