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‘Sigo recibiendo amenazas’: Claudia Julieta Duque

La periodista Claudia Julieta Duque reconoce que por fin hay indicios que permiten descifrar su caso.

06 de agosto de 2014 - 10:03 a. m.
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Tras haber sido objeto de seguimientos e interceptaciones ilegales por parte del extinto DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) la periodista Claudia Julieta Duque –quien investigó la infiltración del paramilitarismo en el organismo de seguridad durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez– se refiere a la denuncia que interpuso hace más de una década en contra las directivas del DAS.

En dialogó con El Espectador, Duque hace un recuento de las dificultades que ha tenido que superar para alcanzar justicia y se refiere a la reciente captura del coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, implicado en el crimen del humorista Jaime Garzón, una investigación por la que la periodista también ha recibido amenazas.

Recientemente, dos exfuncionarios del antiguo DAS aceptaron cargos por tortura psicológica contra usted (Jorge Armando Rubiano y Hugo Daney Ortiz García), ¿cómo contribuye esto a su caso?

Después de tantos años, hoy sí puedo decir que tengo esperanzas de justicia, estamos muy cerca de irnos a juicio contra los siete sindicados –entre ellos el exdirector nacional del DAS, Jorge Noguera Cotes–. Ya dos de ellos reconocieron su culpabilidad en el delito de tortura en mi contra, aunque hay dos implicados que se encuentran prófugos de la justicia (Enrique Ariza Rivas, exdirector de Inteligencia y Rodolfo Medina Alemán, exdirector de Contrainteligencia).

Aún no se puede cantar victoria, pero por fin puedo asegurar que mis denuncias fueron tomadas en serio y que una valiente fiscal ha logrado obtener material probatorio contundente que evidencia la verdad de lo sucedido.

Hay una compulsa de copias contra Noguera, que originó un proceso en su contra, pero que está paralizado en una Fiscalía delegada ante la Corte Suprema de Justicia, que a casi tres años (diciembre de 2011) ni siquiera le ha resuelto situación jurídica.

¿Cree que las directivas del DAS son los únicos responsables de los seguimientos en su contra?

No. Aún faltan varios autores intelectuales y materiales por ser vinculados a la investigación, pero no los menciono para respetar el curso de las investigaciones. Espero que se avance en este tema prontamente, cuando los hasta ahora sindicados vayan a juicio.

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¿Qué cabos sueltos quedan en la investigación?

Creo que la justicia debe centrar su atención en las actuaciones del exsubdirector nacional del DAS, Emiro Rojas Granados, un hombre con muchísimo poder dentro de las estructuras de inteligencia del Estado colombiano, protegido por varios gobiernos y con una orden de investigación penal por su participación en el montaje que desvió el caso Jaime Garzón durante cuatro años.

¿Cuáles cree que han sido las principales dificultades para que su caso se resuelva en los estrados judiciales?

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La naturaleza del delito de tortura psicológica porque es muy difícil de probar. El cuerpo del delito es el ser y el proyecto de vida que fue truncado. Las heridas y cicatrices no son visibles, por lo que es fácil negarlo y burlarse de su existencia, pero gracias a la acción de la Fiscalía hoy nadie se atreve a negar lo que durante muchos años fue sistemáticamente negado por diversas instancias del Estado.

Adicionalmente, en junio de este año la Fiscalía General de la Nación confirmó que se perdió información sobre mi caso, así como información electrónica de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del DAS en toda su historia.

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¿Usted continúa siendo víctima de amenazas?

Sí. A través de correo electrónico y recientemente, mediante el envío de virus ‘diseñados’ especialmente para mí, que intentan llamar mi atención como periodista frente a supuestos hechos noticiosos.

¿En qué han consistido las intimidaciones?

En abril pasado, cuando Jorge Armando Rubiano se acogió a sentencia anticipada, se dieron seguimientos contra mis padres y mi hija, sumados a amenazas contra mi abogado, Víctor Javier Velásquez. Eran llamadas en las que anunciaban que ya habían sido compradas las dos tumbas y que se podrían ir a recoger a una dirección cercana a la casa.

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Con la captura del coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo, registrada la semana pasada, ¿qué tan cerca está la justicia de conocer la verdad sobre el crimen de Jaime Garzón?

La captura de Plazas es, sin duda, un gran paso para la justicia. Su participación siempre estuvo en el expediente, desde un principio estuvo la pista de la inteligencia militar involucrada en el asesinato de Jaime Garzón. Lo que hizo el DAS, en cabeza de Emiro Rojas Granados y otros funcionarios ¬–a quienes tampoco nunca se investigó– fue desviar la atención frente a tales pistas.

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¿Qué otros funcionarios deberían ser investigados?

Hay muchas informaciones que corroboran la participación y autoría del Ejército en el crimen de Garzón, pero tristemente debo decir que por lo que conozco del caso, la Fiscalía aún está lejos de encontrarlas.

Falta por vincular a la investigación al general retirado Jorge Enrique Mora Rangel, actual negociador del Gobierno en las conversaciones de La Habana, a quien un magistrado de Justicia y Paz ordenó investigar hace más de un año.

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