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Sin noticias de Roméo Langlois

Aún no existe claridad sobre la suerte del reportero Roméo Langlois, desaparecido el pasado sábado en Caquetá.

30 de abril de 2012 - 06:07 p. m.
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“Todavía no entiendo por qué me preguntan qué hacía Roméo en Colombia”, dice Anne-Marie Capomaccio, directora de la redacción de la cadena France 24, para la cual trabaja el periodista Roméo Langlois, desaparecido desde el pasado sábado cuando la unidad militar con la que se transportaba fue atacada al parecer por integrantes de las Farc. “Es un periodista que supo que el Ejército iba a realizar una operación en el sur del país, logró la autorización para filmar y se fue con ellos”, continúa, antes de recordar que si bien esta vez había sido embarcado por el Ejército, en otras ocasiones ha realizado reportajes con los grupos guerrilleros. “Hacía su trabajo de periodista neutro, sólo eso”, dice Capomaccio.

Conocedor tanto de Colombia, país donde vivió diez años antes de volver a Francia y al que acababa de regresar, como del canal de noticias, del que ha hecho parte desde su fundación, Langlois sostuvo hasta el pasado viernes una comunicación vía internet con sus jefes en París. “La noticia nos llegó por un periodista en la madrugada del domingo, cuando debían ser las once de la noche en Colombia”, recuerda Capomaccio, quien agrega que los hechos no eran claros y aún no lo son.

Parece establecido, sin embargo, según las informaciones de las autoridades francesas y colombianas que han estado en contacto con la cadena televisiva, que la operación de la unidad antinarcóticos del Ejército se desarrolló tal como estaba prevista y que fue durante el regreso cuando fueron atacados. Los testimonios apuntan a que, luego de recibir una herida en un brazo, Romero se quitó el casco y el chaleco antibalas que lo protegían, para demostrar a sus atacantes que se trataba de un civil.

Capomaccio se niega a utilizar por ahora la expresión “secuestro”. “Es muy prematuro —dice—. Para que se pueda hablar de secuestro se necesita que haya secuestradores y que éstos hayan reivindicado la acción, pues qué interés tendrían si no en retenerlo”. De la misma manera, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Alain Juppé, hizo saber desde Lyon que no hay una “certeza absoluta” de que el periodista se encuentre en poder de los rebeldes. El Partido Socialista, en un comunicado firmado por la secretaria general, Martine Aubry, declaró que “solicita con insistencia que quienes lo retienen hagan todo lo posible por proteger su vida y lo liberen lo más pronto posible”.

Las características del ataque, que no estaba dirigido contra el reportero, y la ausencia de casos previos de retenciones prolongadas de periodistas por parte de las Farc parecen jugar a favor de Langlois. Según un fotógrafo que ha trabajado el conflicto colombiano, “es posible que le hayan dado atención básica y estén esperando sacarlo a un lugar seguro, lo que puede tomar una o dos semanas”.

Varios de los compañeros de trabajo de Langlois confían también en su conocimiento del terreno y de las fuerzas en conflicto en Colombia como factores que pueden serle de gran ayuda. Uno de sus amigos cercanos, el ecologista Sergio Coronado, afirmó para el semanario Le Nouvel Observateur que había facilitado a la familia de Langlois, residente en Toulouse, los números telefónicos directos de la exsenadora Piedad Córdoba y monseñor Luis Augusto Castro, quienes, considera, pueden ser de gran ayuda.

A pesar de que sus colegas y allegados confían en un desenlace rápido y positivo, para los voceros de la organización Reporteros Sin Fronteras lo sucedido con Langlois nos recuerda a la vez que “el conflicto colombiano no ha terminado” y “Colombia sigue siendo, junto a México y Honduras, uno de los países del continente donde resulta más peligroso ejercer el periodismo”.

“Hemos estado en contacto con la familia, que por supuesto está muy preocupada”, dice Capomaccio, quien confirma que Loïc Berrou, responsable del servicio internacional, y Pascale Mariani, periodista del mismo departamento, llegaron en horas de la tarde del lunes a Bogotá para tratar de esclarecer las circunstancias que rodearon la desaparición de Langlois y en lo posible tener certeza sobre su situación actual.

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