En la tarde de este jueves fue trasladado al pabellón de servidores públicos de la cárcel La Picota de Bogotá, el contratista Emilio Tapia, quien el pasado martes fue cobijado con medida de aseguramiento en el marco del nuevo proceso que se le adelanta por su presunta participación en el delito de lavado de activos.
Tapia, quien es considerado “el testigo estrella del carrusel de la contratación”, no aceptó su responsabilidad en el delito imputado por la Fiscalía General en la investigación que se le adelantó por seguir delinquiendo con la realización de diferentes negocios en empresas fachadas y a través de terceros.
Este jueves el vicefiscal General, Jorge Fernando Perdomo aseguró que en ningún momento se traicionó a Tapia, sino que fue al revés puesto que el contratista firmó un preacuerdo con el ente investigador en el que se comprometía a colaborar con las autoridades judiciales en las investigaciones por el mayor escándalo de corrupción administrativa en la historia del país.
Perdomo aseguró que pese a los compromisos pactados el contratista continuó en actividades ilícitas. «Creo que la hipótesis de la Fiscalía es muy clara y así lo manifestamos a un jue que avaló la imputación y la medida de aseguramiento. Creemos que existen los elementos y pruebas de responsabilidad en el delito de lavado de activos», dijo el funcionario.