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Universidad Nacional entregó diseño de cárceles más humanas

El proyecto busca humanizar los espacios carcelarios para hacerlos más dignos.

12 de marzo de 2014 - 08:15 p. m.
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Con tres en construcción y seis más en proyecto, las ciudades de Tuluá, Buga, Espinal, Ibagué, Cómbita, San Gil, Girón, Ipiales y Palmira tendrán espacios carcelarios más dignos para los internos.

Actualmente, la sobrepoblación carcelaria y penitenciaria en Colombia es tan crítica que el espacio por detenido no supera los 3,4 metros cuadrados establecidos por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Además, en los reclusorios del país hay cerca de 117.000 personas encerradas, cuando la capacidad instalada es para 76.000. Esto genera condiciones indignas que vulneran derechos esenciales contemplados por las Naciones Unidas, como la integridad física, la salud y las condiciones de vida humana (superficie mínima, alimentación, vestuario, ropa de cama, agua potable, calefacción y ventilación).

Ante este panorama, la Maestría en Arquitectura y el Centro de Extensión Académica de la Universidad Nacional de Colombia planteó un nuevo modelo de internado en nueve presidios en los que se construirán pabellones que recibirán a 6.056 sentenciados, con un promedio de 672 en cada uno.

De acuerdo con el proyecto, a cada confinado le corresponderá un espacio promedio de 14 a 18 metros cuadrados, distribuidos en celdas, aulas de formación, comedores independientes por pabellón, espacios para culto y visitas, bibliotecas y áreas de sanidad, entre otros, que buscan cumplir con los estándares internacionales.

En consecuencia, las construcciones serán en lotes con una extensión aproximada de dos hectáreas, que harán parte de la ampliación y modernización de centros penitenciarios que adelanta el Estado en la actualidad.

Por lo tanto, la iniciativa de la U.N. tiene como finalidad considerar al interno como un sujeto de transformación y resocialización que, con tiempo, espacio y acciones adecuadas, no tendrá riesgo de volver a delinquir, pues los líderes del proyecto aseguran que actualmente el hacinamiento y la reincidencia tienen una relación directa.

“Los sistemas penitenciarios y carcelarios actuales están cambiando su paradigma. Ahora tienen una concepción más progresista en la que el castigo no define el cambio de un ser humano”, afirma el director del componente técnico del proyecto, arquitecto Oliverio Caldas.

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El Ministerio de Justicia considera que el proyecto emprendido por la U.N., la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (SPC) y el Inpec concuerda con un equipamiento de alta calidad, debido a que maneja una reclusión con dignidad, condiciones de seguridad y preparación para una vida en libertad.

Otro aspecto relevante es que el concepto de cupo incluye un conjunto de espacios que permiten desarrollar las actividades de tratamiento penitenciario dentro de un margen de tiempo, más allá de la celda y el camastro.

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Igualmente, la ampliación de cupos propuesta por la U.N. y la SPC se compone de nueve equipamientos dentro de los que existirán celdas comunales con cuatro camastros para ocho personas, comedores, casinos, cocinas industriales, aulas de formación y educación con programas de primaria y secundaria, coordinados por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Según el profesor Pablo Enrique Abril, director académico de la propuesta, el proyecto maneja variables como la resocialización y la habitabilidad para que el recluso tenga un espacio digno y pueda acceder a un tratamiento penitenciario según su perfil y la tipología del delito.

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Además de lo anterior, se incluye un componente de alimentación adecuada. El profesor Jhon Jairo Bejarano, director del Departamento de Nutrición Humana de la U.N., ha hecho radiografías del tema en diversos proyectos con la SPC y el Inpec; allí ha encontrado que la nutrición es un tema central que poco se tiene en cuenta.

Según el académico, “la mayoría tiene como preferencia el consumo de arroz hasta en porción doble. Son personas que si pudieran se comerían un ‘corrientazo’ todos los días”, dice.

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En tal sentido, la Universidad propuso al establecimiento carcelario un menú que cambia a diario durante 18 días y que puede incluir ocasionalmente platos típicos de las regiones donde se encuentre ubicada la cárcel.

De acuerdo con los expertos, esta implementación en las cárceles desarrolla también talleres de producción, bibliotecas, áreas deportivas y recreativas, oratorios y aulas de internet orientadas a la docencia y a la investigación.

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Cada espacio contempla zonas administrativas, custodias para los internos con seguridad física y electrónica, y alojamiento para la guardia. Asimismo, se construirán lugares especiales para las unidades judiciales y las diligencias con jueces, fiscales y locutorios.

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