"El respeto por los demás, por el buen nombre y la honra de las personas se ha perdido por completo, en nuestro país se volvió costumbre que a través de infundios y falacias se destruya la reputación de una persona y a veces de todo un grupo familiar y social. La Constitución, los tratados internacionales y la ley penal protegen los bienes jurídicos del buen nombre y la dignidad humana, derechos de especial protección en el marco de nuestro Estado Social de Derecho. Por su parte, nuestra legislación penal y la jurisprudencia son muy claras y precisas en cuanto a la responsabilidad de quien infringe esos postulados legales. Aquí y en Cafarnaúm la injuria es un delito y quien delinque debe responder por su conducta ante las instancias judiciales. Marcela Mar debe responder por sus afirmaciones contra mi cliente Sara Corrales. Llevaré esta denuncia hasta sus últimas consecuencias”.