El ministro de Relaciones Interiores, Tarek El Aissami, destacó que la cooperación entre la Interpol y la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela condujeron a la captura de los colombianos Marcos Orozco Wilches y Aldo Álvarez Durán, acusados del delito de narcotráfico. Sobre ambos pesa una solicitud de captura de Interpol y de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Venezuela es un paso clave para la cocaína colombiana destinada al mercado de Estados Unidos y al de Europa. Las autoridades estadounidenses han acusado al gobierno del presidente Hugo Chávez de hacer escasos esfuerzos para combatir ese delito y consideran que ello hace que más cocaína colombiana llegue a territorio estadounidense y europeo.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, el flujo de cocaína colombiana a través de Venezuela se ha cuadruplicado desde el 2004, y el año pasado alcanzó aproximadamente 256 toneladas métricas (282 toneladas). El gobierno de Chávez rechaza esos señalamientos.
El Aissami expresó que el gobierno estadounidense, al contrario del venezolano, es el que debe "revisar sus políticas antidrogas que ha todas lucen resultan que son políticas fracasadas".
Insistió que las recientes capturas de traficantes y cargamentos de cocaína son muestra de que el gobierno venezolano está combatiendo al narcotráfico con efectividad, y acusó a Washington de etiquetar injustamente a su país como un paraíso de las drogas por razones políticas.
"Resulta que un tercio de su población consume drogas y las drogas que salen (de Colombia) hacia Estados Unidos, no son producidas por nuestro país, llegan a manos de organizaciones criminales que procesan y distribuyen esas drogas", indicó el ministro.
"Existen mafias en territorio norteamericano, ¿dónde están los mecanismos de control de ese gobierno (estadounidense)? que le digan al mundo ¿Cuántos capos de la drogas han detenido? Y vamos a comparar cifras y resultados", señaló.