Tan apretadas parecen las discusiones sobre los vicios de inconstitucionalidad del referendo reeleccionista que todo apunta a que en relación con la mayoría de las irregularidades planteadas por el magistrado Humberto Sierra, por estrecho margen, serían votadas por la Corte Constitucional en favor de los intereses del uribismo.
En esencia, las anomalías advertidas en el trámite de la iniciativa, como la anormal citación a sesiones extras en diciembre de 2008, el cambio de la pregunta por parte del Legislativo o los votos de cinco representantes de Cambio Radical que se trastearon al Partido de la U para evitar que se hundiera el referendo, en principio, no serían contundentes para cinco magistrados. En estos tres casos se impondría una votación de 5-4 en favor del referendo.
Pero el asunto de la violación de los topes en la financiación de la iniciativa, esto es, la recolección de firmas, así como la aparente triangulación de recursos por parte de Colombia Primero al Comité de Promotores del referendo, sigue siendo el mayor escollo en la Corte. En este punto particular parece haber consenso en la mayoría de los magistrados en que debería hundirse la ley que convoca el referendo.
No obstante, hasta ayer la Sala aún no había formalizado su votación en este asunto, que fue calificado por el magistrado Sierra como una violación a la ley de participación electoral, pues el exceso de dineros para financiar el referendo —más de 2.000 millones— constituye una burla que podría afectar la “voluntad popular”. Así las cosas, aunque tres de los vicios parecerían salir avante de la discusión, el asunto de la violación de topes tiene en el limbo la encrucijada del alma del Jefe de Estado.
El martes circularon rumores en el sentido de que ya había humo blanco en la Corte, pero su presidente, Mauricio González, advirtió que la Sala ya analizó todos los vicios advertidos en el trámite de la iniciativa y hoy se discutirá cómo una nueva reelección afecta el sistema de pesos y contrapesos democráticos.