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Cactus cola de mono: la planta colgante que no puede faltar en su hogar

El Cleistocactus colademononis, conocido como “cola de mono”, es un cactus colgante que destaca por sus tallos largos, espinas suaves y flores rojas llamativas.

18 de junio de 2025 - 01:17 p. m.
El Cleistocactus colademononis, conocido como “cola de mono”, es un cactus colgante originario de Bolivia que destaca por sus tallos largos, espinas suaves y flores rojas llamativas.
Foto: Freepik
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En el mundo de las plantas curiosas, hay especies que sorprenden por sus colores, otras por sus formas extrañas y algunas que parecen salidas de una historia fantástica. Una de ellas es el Cleistocactus colademononis, el cual es conocido popularmente como “cola de mono”. Más que una simple planta decorativa, es una rareza que ha conquistado a coleccionistas y amantes de los cactus en todo el mundo por su forma y su facilidad en cuanto a sus cuidados.

El Cleistocactus colademononis es un cactus originario del sur de Bolivia que se reconoce fácilmente por sus tallos largos que crecen colgando, parecidos a una cola peluda. Por eso, muchas personas lo conocen como “cola de mono”. Estos tallos, de color verde claro, pueden llegar a medir hasta 2,5 metros de largo y tienen un grosor de entre 3 y 7 centímetros. La planta suele ramificarse desde la base, formando una especie de cascada verde.

Lo más curioso de este cactus son sus espinas. Tiene dos tipos: unas cortas y amarillas que apuntan hacia abajo, y otras blancas, largas y suaves, que parecen pelos. Estas últimas pueden medir entre 4 y 8 centímetros, y si se caen, vuelven a crecer. Gracias a su forma y textura, esta planta no solo es decorativa, sino también muy llamativa.

Las flores del Cleistocactus colademononis son vistosas y tienen una forma alargada y algo torcida, sin embargo, no son simétricas como muchas otras flores. Miden entre 7 y 8 centímetros de largo y son de un rojo muy intenso. Nacen casi de forma horizontal a lo largo del tallo. Después de florecer, la planta produce pequeños frutos redondos y rojos, de menos de 1,5 centímetros. Cuando se secan, estos frutos se abren y sueltan unas semillas negras, pequeñas y ligeramente curvadas.

Este cactus es originario del departamento de Santa Cruz, en Bolivia. Vive en zonas secas, especialmente en matorrales o desiertos con muchas rocas. Es común encontrarlo colgando de paredes rocosas, lo que le permite adaptarse muy bien a estos terrenos. Crece en lugares bajos de la región andina, por debajo de los 1.500 metros de altura, lo que muestra que está muy bien adaptado a ese clima y paisaje.

Los tallos largos del cactus cola de mono crecen hacia abajo y le permiten aprovechar al máximo la luz del sol en los paisajes rocosos donde vive. Sus espinas suaves, parecidas a pelos, no solo lo protegen del sol fuerte, sino que también atrapan la humedad del aire, ayudándolo a resistir largos periodos sin agua. En su hábitat natural puede vivir muchas décadas, y con buenos cuidados, también puede durar muchos años si se cultiva en casa.

Gracias a su forma colgante, esta planta es perfecta para macetas elevadas o repisas, donde sus tallos puedan caer libremente. En el hogar, se recomienda ubicarla cerca de una ventana soleada, en balcones, terrazas o incluso en patios cubiertos donde reciba buena luz natural. Aunque parece frágil, en realidad es un cactus fuerte y fácil de mantener. Por eso, es una excelente opción tanto para coleccionistas como para quienes apenas están comenzando con el cuidado de plantas.

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