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Cinco consejos que necesita saber para sembrar maíz, frijol y calabaza juntos

La milpa es un sistema agrícola ancestral que aprovecha la asociación de varias plantas para lograr un cultivo sostenible y equilibrado.

12 de septiembre de 2025 - 03:00 p. m.
Foto: Pexels /Getty
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Si usted busca un método sencillo y a la vez poderoso para mejorar su huerta, puede recurrir a sistemas de cultivo que aprovechan la cooperación natural entre las plantas. Estas prácticas no solo aumentan la producción, sino que también fortalecen el suelo, reducen la aparición de plagas y hacen un uso más eficiente del espacio.

Uno de los modelos más efectivos es la milpa, un sistema que no solo ofrece seguridad alimentaria, sino que también fortalece la salud del suelo, fomenta la biodiversidad y conserva semillas nativas. Su lógica está inspirada en los propios ecosistemas, donde cada especie cumple una función que beneficia al conjunto.

Dentro de la milpa surge la práctica conocida como las tres hermanas, que consiste en cultivar maíz, frijoles y calabaza en un mismo espacio. El maíz actúa como soporte natural, los frijoles fijan nitrógeno y enriquecen el suelo, mientras que la calabaza cubre la superficie, controla malezas y mantiene la humedad. Para implementarlo con éxito, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones prácticas que aseguran tanto el rendimiento como la preservación de variedades nativas.

Prepare bien el suelo antes de sembrar

El éxito del método de las Tres Hermanas comienza con un terreno fértil y bien preparado. El maíz, al ser la planta que lidera la asociación, requiere una alta demanda de nitrógeno desde el inicio. Aunque los frijoles aportarán este nutriente más adelante, es fundamental reforzar el suelo con materia orgánica antes de la siembra para asegurar un buen arranque. Además, un suelo suelto y con buen drenaje permite que las raíces se desarrollen sin dificultad, garantizando plantas más fuertes y productivas.

Al preparar la parcela o el espacio de cultivo, tenga en cuenta lo siguiente:

Una buena preparación del suelo no solo evita deficiencias nutricionales, sino que también mejora la retención de humedad y crea un ambiente propicio para que el maíz, los frijoles y la calabaza trabajen en conjunto desde el principio.

Siembre en el orden correcto

El éxito del método de las Tres Hermanas depende en gran medida del tiempo de siembra. Cada planta cumple un papel específico y necesita estar en el momento justo para no competir, sino complementarse. El maíz, por ejemplo, es el soporte natural del sistema: debe estar lo suficientemente firme para sostener a los frijoles cuando empiecen a trepar. A su vez, la calabaza o ahuyama se ubica al final del proceso porque requiere espacio libre para extenderse por el suelo.

En la práctica, el orden recomendado es el siguiente:

Este orden garantiza que cada especie cumpla su función sin interferir en el desarrollo de las otras: el maíz ofrece soporte, los frijoles fijan nitrógeno y la calabaza cubre el suelo, reduciendo malezas y conservando humedad.

Mantenga una buena distancia entre plantas

La separación adecuada es clave en este método. Al sembrar muy juntas las plantas, se genera competencia por nutrientes, agua y luz, lo que debilita a los cultivos y reduce la producción. En cambio, cuando se respetan las distancias, cada especie puede cumplir su papel sin invadir a las otras: el maíz crece erguido, los frijoles trepan con soltura y la calabaza se extiende sin sofocar al resto. Además, una buena circulación de aire entre las plantas reduce el riesgo de hongos y plagas.

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Las recomendaciones más prácticas son:

Un sistema con buena distancia no solo se ve más ordenado, sino que también es más saludable y productivo, asegurando que cada hermana cumpla su función en equilibrio.

Elija variedades adecuadas

Ojo, no se trata solo de asegurar que el maíz sea alto, los frijoles trepadores y la calabaza compacta, sino también de rescatar y promover el uso de variedades nativas, que se han adaptado por generaciones a los suelos y climas de la región. Estas semillas no solo son más resistentes, sino que también representan un valor cultural y agrícola que conviene preservar.

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Al planear su siembra, tenga en cuenta lo siguiente:

Introduzca una hermana

Es posible potenciar aún más la protección frente a plagas y el estímulo a la polinización con una “cuarta hermana”.

Las recomendaciones más prácticas son:

De esta manera, el sistema se fortalece como un pequeño ecosistema equilibrado, donde las plantas no solo producen alimentos, sino que también se protegen entre sí, manteniendo a raya plagas y malezas sin necesidad de químicos.

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Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales. leidyramirezb lbarbosa@elespectador.com
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