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¿Cómo cuidar el acanto? Una planta llena de curiosidades

El acanto es una planta perenne ornamental de gran tamaño, apreciada por su follaje y flores.

20 de febrero de 2025 - 06:00 p. m.
Sus hojas inspiraron el diseño de los capiteles corintios, uno de los estilos más ornamentados en la arquitectura antigua
Foto: Pixabay
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Si busca una planta ornamental de gran impacto visual, el acanto es una excelente elección. Esto se debe a que esta planta, con su imponente tamaño, follaje exuberante y flores de forma llamativa, no pasa desapercibida en jardines y paisajes, lo que la ha convertido en una elección popular para cultivar. Además, su porte elegante y su resistencia la convierten en una opción versátil y apreciada en jardinería, en la que se utiliza para crear composiciones vistosas y con volumen en los espacios verdes.

El acanto, conocido científicamente como Acanthus mollis, es una planta perenne nativa de la región mediterránea, perteneciente a la familia Acanthaceae, cuyo nombre deriva del término griego “akantha” que significa espina. Esta elegante especie herbácea forma matas frondosas que pueden superar el metro de altura, destacándose tanto por su follaje ornamental como por su histórica influencia en el arte y la arquitectura. A pesar de su origen en África occidental y Asia Menor, actualmente se encuentra naturalizada y cultivada en prácticamente todo el mundo, incluyendo Colombia, gracias a su adaptabilidad y valor estético que la hace popular en viveros.

Las hojas del acanto constituyen uno de sus principales atractivos ornamentales, siendo grandes (hasta 60 centímetros), rizadas, lustrosas y de un intenso color verde oscuro. Estas impresionantes hojas presentan forma elíptica u ovada, con bordes pinnatífidos e inciso-dentados, mostrando un haz glabro contrastado con un envés ligeramente piloso en sus nervaduras. En regiones con inviernos rigurosos, la planta pierde su parte aérea durante la estación fría, pero rebrota vigorosamente en primavera, demostrando su resistencia y capacidad de adaptación a diferentes condiciones climáticas.

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El acanto florece en octubre en el hemisferio sur, produciendo espigas altas de hasta dos metros. Sus flores pueden ser blancas o púrpuras y tienen una forma particular, con pétalos escalonados y pequeñas hojas de color púrpura en la punta. Esta floración llamativa no solo embellece los jardines, sino que también atrae a polinizadores.

En el ámbito de la jardinería, el acanto es apreciado por su porte y su capacidad para prosperar en zonas húmedas y sombreadas. La planta prefiere crecer en ribazos, zonas rocosas y lugares frescos con cierta humedad, donde puede desarrollar plenamente su potencial ornamental y servir como elemento de contraste de textura junto a otras especies de jardín.

Quizás el legado cultural más significativo del acanto radica en su influencia en la arquitectura clásica, específicamente como inspiración para los capiteles corintios de Roma. Las elegantes y sinuosas formas de sus hojas fueron talladas en piedra por los antiguos griegos y romanos, creando uno de los órdenes arquitectónicos más refinados y decorativos.

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