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¿De dónde vienen las semillas de chía y cómo cuidar de la planta?

La chía, originaria de Mesoamérica, hoy es apreciada como un superalimento por sus múltiples beneficios nutricionales.

09 de abril de 2025 - 08:30 p. m.
La planta de chía puede crecer hasta casi dos metros de altura.
Foto: Getty Images/iStockphoto - sherjaca
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¿Alguna vez ha sentido curiosidad por saber de dónde provienen las semillas de chía que suelen acompañar batidos, yogures o ensaladas? Más allá de ser un ingrediente popular en la cocina saludable actual, estas diminutas semillas tienen una historia milenaria y provienen de una planta con sorprendentes características.

La Salvia hispánica, conocida comúnmente como chía, es una planta herbácea de ciclo anual que pertenece a la familia de las lamiáceas, el mismo grupo que incluye a la menta. Es originaria de Mesoamérica, en especial de zonas como el centro y sur de México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y también de Paraguay. Esta planta puede crecer hasta alcanzar un metro de altura y presenta un tallo delgado y recto, con hojas que crecen una frente a la otra, de forma alargada y bordes ligeramente dentados, que miden entre 4 y 8 centímetros de largo y de 3 a 5 centímetros de ancho.

Cuando llega su época de floración, esta planta produce pequeñas flores de color púrpura o blanco que dan paso a unos frutos secos llamados aquenios. Estos frutos contienen las semillas, que son la parte más apreciada de la chía por su alto valor nutricional. Las semillas son pequeñas, pero muy ricas en mucílago, una sustancia que se vuelve gelatinosa al mezclarse con agua, además de contener almidón y aceite.

La chía formó parte fundamental de la alimentación precolombina, siendo el tercer cultivo más importante económicamente para las civilizaciones mesoamericanas, solo superado por el maíz y el frijol. Las semillas eran tan valoradas que, según la página del Gobierno de México, se decía que los guerreros aztecas podían sostenerse todo un día con tan solo una cucharada de chía, gracias a su alto valor nutricional. Sin embargo, tras la conquista española, este cultivo fue desplazado por cereales europeos y casi desapareció, sobreviviendo únicamente en áreas montañosas aisladas de México, Guatemala y El Salvador.

Según el Jardín Botánico de Bogotá, en la antigüedad la chía no solo era un alimento esencial en la dieta mesoamericana, sino que también se empleaba en la elaboración de pinturas, en la preparación de medicinas naturales y en rituales ceremoniales. Sin embargo, en los últimos años, esta semilla ha sido redescubierta y reconocida como un “superalimento”, gracias a sus propiedades nutricionales y a los múltiples beneficios que aporta al organismo. Este renovado interés ha generado un notable aumento en su consumo a nivel mundial. Su popularidad se debe, principalmente, a su alto contenido de proteínas, antioxidantes, fibra dietética, vitaminas, minerales y, sobre todo, ácidos grasos omega 3, que favorecen el buen funcionamiento del cuerpo y contribuyen a una alimentación equilibrada.

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