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Guía completa para el cultivo y cuidado del arándano

El arándano es una planta popular por sus sabrosas bayas agridulces, que se puede cultivar fácilmente en casa con algunos cuidados básicos

18 de octubre de 2024 - 03:00 p. m.
Se pueden sembrar en casa una variedad de semillas de frutas, incluyendo bayas, arbustos y árboles como uchuvas, tomates cherry, moras, guayavas, chambas, arándanos, frambuesas, feijoas, duraznos, mangos, papayuelas, cerezos, cítricos, uvas, gulupa, granadilla, maracuyá, café, aguacate, entre otros.
Foto: Pixabay - BjoKi
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El Vaccinium corymbosum, conocido como arándano o mora azul, se ha vuelto muy popular tanto en huertos como en la cocina, gracias a sus pequeñas y sabrosas bayas de sabor agridulce. De hecho, a diferencia de lo que muchos piensan, no es necesario ser un experto en jardinería para cultivarlos en casa, pues con unos cuantos cuidados básicos y dedicación, cualquier persona puede convertir un espacio en su hogar en un productivo rincón azul, lleno de estas deliciosas frutas.

El arándano, conocido en inglés como “blueberry”, es un fruto pequeño y azul perteneciente a la familia de las ericaceae. Existen varias especies de arándanos, siendo las más comunes el arándano bajo (silvestre), el arándano alto y el arándano ojo de conejo (estos dos últimos cultivados comercialmente). La planta es un arbusto cuya altura varía según la especie, desde medio metro hasta 2,5 metros.

A diferencia de otros frutales perennes, carecen de una raíz principal dominante y de raíces profundas. En su lugar, tienen raíces finas y fibrosas, concentradas principalmente en los primeros 30 cm de suelo. Estas raíces no tienen pelos radiculares, lo que resulta en una capacidad de absorción relativamente baja. Para compensar, la mayoría de los nutrientes se absorben a través de las raíces más finas, que tienen un diámetro promedio de 20 a 75 micrómetros. De hecho, para suplir la falta de pelos radiculares, los arándanos han desarrollado una relación simbiótica con hongos endomicorrízicos, los cuales habitan en las células de las raíces y facilitan la absorción de agua y nutrientes.

En cuanto a su aspecto, las hojas del arándano son simples, con una forma que varía entre ovalada y alargada, y caen a principios de agosto tras adquirir un tono rojizo. Las flores, de color blanco o rosado, se agrupan en racimos, añadiendo un toque ornamental al arbusto. El fruto es una baya casi redonda que puede medir entre 0,7 y 1,5 cm de diámetro, y su color, que varía del azul claro al negro, depende de la especie y variedad.

Entre sus variedades más conocidas están:

¿Cómo cultivarlos?

Lo más recomendable es hacerlo a finales del año o durante los meses más frescos, cuando el crecimiento de la planta es más lento y puede adaptarse mejor a su nuevo entorno. Este es el momento ideal para aprovechar los espacios vacíos en la huerta, después de cosechar los cultivos de temporada. Además, las temperaturas más suaves de estos meses permiten que la planta desarrolle un sistema de raíces fuerte antes de que lleguen los meses más cálidos.

Al ubicar los arándanos, tenga en cuenta que necesitan suelos ácidos. Una buena idea es plantarlos en los bordes de la huerta, no solo para aprovechar el espacio, sino también para evitar que su demanda de suelo ácido afecte a otras plantas.

El arándano necesita un suelo ácido como dijimos arriba, idealmente con un pH entre 4.5 y 5.5. Para lograr este tipo de suelo, puede mezclar hojas de pino o aplicar azufre meses antes de la plantación, en este artículo le explicamos más sobre el suelo en la huerta.

El espacio entre los plantones es crucial para su desarrollo, pues dependiendo de la variedad de arándano que elija, deberá dejar entre 1 y 4 metros de distancia entre las plantas. Por otro lado, el suelo debe tener un excelente drenaje para evitar encharcamientos, ya que el riego frecuente es fundamental para su crecimiento saludable.

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El arándano es una planta que tolera bien las temperaturas frescas y puede adaptarse a climas donde los días no son extremadamente cálidos. Si embargo, es importante tener en cuenta que si vive en una zona donde las temperaturas suelen ser altas durante el año, lo ideal es plantarlos en un área de semisombra para evitar que el sol intenso dañe la planta o los frutos. En climas templados o frescos, donde no se presentan temperaturas extremas, los arándanos pueden plantarse en zonas más expuestas al sol para favorecer una mayor producción de bayas.

Pasos para plantar arándanos

  1. Prepare el terreno asegurándose de que tiene un buen drenaje y la acidez es adecuada.
  2. Haga un agujero lo suficientemente profundo, de por ahí 30 centímetros y coloque la planta en este, asegurándose de que el tallo quede derecho.
  3. Una vez plantado, cubra bien las raíces con tierra, presionándola ligeramente para compactarla. Esto garantizará que el arándano esté bien sujeto y crezca fuerte.
  4. Tras finalizar, riegue abundantemente para ayudar a la planta a asentarse en su nuevo lugar. El proceso es similar al trasplante de cualquier otra planta de maceta al suelo.

Cuidados de los arándanos

El arándano es una planta que requiere un cuidado específico, pues su crecimiento saludable y la producción de frutos abundantes dependen de la dedicación que se le otorgue.

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Luz

“El cultivo de arándanos requiere condiciones muy específicas para alcanzar su óptimo desarrollo, especialmente en lo que respecta a la exposición solar y la temperatura. La planta necesita entre 6 y 8 horas diarias de luz solar directa, por lo que se recomienda su cultivo en campos abiertos sin sombrío. Aunque se adapta mejor a climas templados y fríos, algunas variedades pueden prosperar en climas cálidos si se seleccionan adecuadamente. La temperatura ideal para su crecimiento oscila entre los 18 y 25 grados Celsius, debiendo evitar exposiciones a temperaturas inferiores a 7 grados”, dice Frank Jimy García Navarrete, docente de ingeniería ambiental Universidad ECCI.

Riego

García menciona que el manejo del agua y las características del suelo son igualmente cruciales para el éxito del cultivo. Para el riego, los arándanos requieren un agua regular pero controlado, siendo especialmente importante durante las etapas de floración y desarrollo del fruto. Se recomienda una aplicación semanal de 2.5 a 5 milímetros de agua, idealmente distribuida en tres pulsos mediante un sistema de riego por goteo, que permite un control preciso de la cantidad de agua suministrada.

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El docente agrega el riego debe realizarse preferentemente durante las primeras horas de la mañana o por la noche, evitando las horas del mediodía cuando la evapotranspiración es máxima, debido a que se perdería una cantidad significativa de agua. Esta práctica no solo optimiza el uso del agua sino que también ayuda a prevenir problemas relacionados con plagas y enfermedades.

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