El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Con ustedes el Mangostino, el árbol que conquista jardines y paladares

El mangostino es un árbol tropical de hoja perenne que produce frutos exóticos, dulces y codiciados

14 de agosto de 2025 - 08:00 p. m.
El mangostino tiene una rica historia en el sudeste asiático y un cultivo extendido en diversas regiones tropicales.
Foto: Freepic
PUBLICIDAD

Si usted quiere tener un árbol en su patio que no solo embellezca el paisaje, sino que también le regale uno de los frutos más exquisitos y codiciados del mundo, el mangostino podría ser su mejor elección. Conocido como el “rey de las frutas” en el sudeste asiático, este árbol tropical combina elegancia, historia y sabor en una sola especie.

Y es que el mangostino, mangostán o jobo de la India (Garcinia mangostana), también conocido como el mangostán púrpura, es un árbol de hoja perenne tropical reconocido mundialmente un fruto dulce muy popular. Nativo de las naciones insulares del sudeste asiático, este árbol ha sido cultivado desde la antigüedad en toda la región, extendiéndose posteriormente a otras áreas tropicales como Honduras, Colombia, Puerto Rico, Ecuador y Florida.

Sus características principales son que alcanza una altura de 6 a 25 metros, desarrollando una copa cónica con follaje muy denso de hojas siempre verdes, opuestas y de color verde oscuro. Su tronco puede alcanzar de 9 a 12 centímetros de diámetro, y no tiene relación botánica con el mango, pese a la similitud en el nombre.

El fruto, al madurar, tiene una corteza dura de color rojo púrpura que cubre una pulpa blanca comestible. Esta pulpa se organiza en 4 a 8 segmentos que rodean semillas del tamaño de una almendra. Sin embargo, lo que lo ha hecho más popular es su sabor, pues es una combinación única: dulce y agrio con toques cítricos y una textura similar al durazno, siendo descrito como jugoso, ligeramente fibroso, con vesículas llenas de líquido.

La historia del mangostán está estrechamente ligada a las culturas del sudeste asiático, donde se consume desde hace siglos. Registros chinos del siglo XV lo mencionan como “mang-chi-shih”, derivado del malayo “manggis”, en referencia a su pulpa blanca y sabor agridulce. A comienzos del siglo XX, los ingleses introdujeron el árbol en San Sebastián de Mariquita, Tolima, Colombia, donde su cultivo se ha consolidado como uno de los más populares.

El mangostán tarda entre cinco y seis meses en madurar desde que empieza a formarse pero se puede cosechar por primera vez a partir de los 7 años de haber hecho la siembra. Su desarrollo es particular, pues no necesita polinización, un fenómeno llamado agamospermia. Al inicio, el fruto es verde claro y, a medida que crece, su color se va oscureciendo hasta alcanzar un tamaño de entre seis y ocho centímetros.

Mientras esto ocurre, la cáscara produce compuestos como xantonas y taninos, que además de aportar un ligero amargor, funcionan como defensa natural contra plagas y enfermedades. En la etapa final, durante unos diez días, el color del fruto cambia rápidamente: del verde pasa al rojo y, por último, a un púrpura intenso que señala que está listo para disfrutarse.

Cuidados

Luz

Riego

Suelo

Abono y control de plagas

🌳 ☘️ 🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. 🍂🌺 🌼

Ver todas las noticias