El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿Por qué no es mala idea sustituir césped por trébol?

Reemplazar el césped tradicional por trébol y otras plantas nativas es una opción ecológica, de bajo mantenimiento y beneficiosa para la biodiversidad.

11 de agosto de 2025 - 01:28 p. m.
Césped
Foto: Pixabay
PUBLICIDAD

¿Alguna vez se has preguntado por qué seguimos usando césped en nuestros jardines? Aunque es una opción muy común y estéticamente agradable, el césped tradicional no siempre es la mejor alternativa desde el punto de vista ecológico. Requiere mucha agua, cuidados constantes y el uso de productos químicos que pueden afectar tanto al medio ambiente como a la biodiversidad.

Por eso, cada vez más personas están optando por alternativas más sostenibles, como el trébol blanco. Además de ser resistente y de bajo mantenimiento, esta planta aporta beneficios reales al suelo y a los polinizadores. Aquí le contamos por qué vale la pena considerar un cambio.

Y es que el césped tradicional tiene una desventaja enorme: es un monocultivo estéril que no aporta alimento a polinizadores como abejas y mariposas, esenciales para la producción de alimentos. Frente a esto, el trébol blanco surge como una alternativa ecológica, eficiente y económica.

El trébol, por su parte, especialmente el trébol blanco (Trifolium repens), tiene la capacidad única de fijar nitrógeno gracias a bacterias rizobias en sus raíces, lo que significa que produce su propio fertilizante y enriquece el suelo. Esto elimina la necesidad de químicos y reduce el impacto ambiental. Además, consume hasta un 70 % menos de agua que el césped convencional y requiere cortes mucho menos frecuentes.

Desde el punto de vista de la biodiversidad, la diferencia es abismal. Investigaciones de la Universidad King’s College mostraron que un césped con trébol y plantas nativas puede albergar 3,6 veces más biodiversidad que un césped tradicional. De hecho, en entornos urbanos, el trébol blanco puede aportar hasta un 66 % del néctar disponible para polinizadores, algo vital para sostener ecosistemas y la producción de alimentos.

Las ventajas prácticas también son notables:

Existen diferentes tipos de trébol recomendados para céspedes:

  1. Trébol blanco: bajo, resistente y de rápida expansión; ideal para suelos pobres.
  2. Trébol rojo: más alto y con flores púrpura, atractivo para insectos y ornamental.
  3. Microtrébol: más pequeño y discreto, perfecto para combinar con otras gramíneas.

A nivel histórico, el trébol fue muy popular en céspedes hasta mediados del siglo XX, cuando fue catalogado como maleza debido a la llegada de herbicidas selectivos. Hoy, está recuperando protagonismo como césped ecológico y cultivo de cobertura vivo.

Guía para reemplazar el pasto por un césped más ecológico y diverso

El problema principal no es el pasto en sí, sino el monocultivo. Tener solo una especie —ya sea césped, trébol, musgo o mantillo— aporta pocos beneficios al ecosistema. Lo ideal es imitar a la naturaleza, combinando diferentes plantas y permitiendo que maduren, florezcan y produzcan semillas.

Paso 1: Iniciar con una mezcla

Paso 2: Preparar el terreno para el reemplazo completo

Si desea sustituir totalmente el pasto:

Paso 3: Siembra y mantenimiento

Con este método, en menos de un año puede transformar un césped tradicional en un espacio más resiliente, biodiverso y amigable con el medio ambiente.

No ad for you

🌳 ☘️ 🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. 🍂🌺 🌼

Ver todas las noticias