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Todo sobre la acelga: beneficios, cultivo y cómo cuidarla en casa

La acelga es una hortaliza resistente, nutritiva y altamente productiva, ideal para huertas caseras por su fácil cultivo.

15 de junio de 2025 - 09:00 a. m.
La acelga es una hortaliza resistente, nutritiva y altamente productiva, ideal para huertas caseras por su fácil cultivo, valor alimenticio y propiedades medicinales.
Foto: Pixabay
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Si usted quiere una huerta abundante en su casa, la acelga (Beta vulgaris var. cicla) es una de las mejores opciones para comenzar. Esta hortaliza es resistente, de rápido crecimiento y altamente productiva, lo que la convierte en una aliada ideal para cultivos caseros o comunitarios.

La acelga es una hortaliza que pertenece a la misma especie que las remolachas y betarragas, pero con una diferencia fundamental: mientras que de las remolachas aprovechamos principalmente las raíces, de las acelgas cosechamos sus hojas nutritivas y pencas carnosas. La planta se caracteriza por sus grandes hojas verdes o rojizas con nervaduras prominentes y pecíolos (pencas) anchos y carnosos que pueden ser blancos, amarillos o rojos según la variedad, lo que la convierte en una hortaliza tanto nutritiva como visualmente atractiva.

La historia de esta planta se remonta a miles de años, originándose en las costas del sur y Atlántico de Europa, donde evolucionó a partir de las remolachas marítimas silvestres. Los fenicios fueron los primeros comerciantes en distribuirla por el Mediterráneo, y los romanos la adoptaron con el nombre de beta cicla.

La acelga es una planta bianual de ciclo largo, lo que significa que completa su ciclo reproductivo en dos años: el primer año desarrolla sus hojas comestibles, y el segundo año produce un tallo floral que puede alcanzar hasta dos metros de altura. Esta característica es crucial para entender su cultivo, ya que normalmente se cosecha como anual para aprovechar sus hojas tiernas antes de que la planta destine su energía a la floración. Sus flores, agrupadas en largas panículas, producen frutos pequeños llamados glomérulos que contienen varias semillas marrones brillantes. La peculiaridad de sus semillas es que cada fruto contiene entre 3 y 4 semillas, lo que explica por qué al sembrar una “semilla” de acelga pueden emerger varias plántulas juntas.

Según el Jardín Botánico de Bogotá, la acelga es un cultivo altamente productivo y adaptable, ideal para huertas caseras o comunitarias, ya que puede sembrarse durante todo el año gracias a su resistencia a diferentes rangos de temperatura. Sus hojas, además de ser comestibles, también tienen aplicaciones medicinales: se utilizan externamente como emoliente suave para tratar llagas menores y se reconocen por su efecto levemente laxante.

En cuanto a su valor nutricional, la acelga es una fuente importante de fibra, lo que ayuda a regular el tránsito intestinal y a reducir los niveles de colesterol en sangre. También contiene vitaminas A, C y K. La vitamina C tiene propiedades antioxidantes, fortalece el sistema inmunológico y participa en la producción de colágeno y neurotransmisores. La vitamina A favorece la salud visual y también apoya las defensas del cuerpo. Además, su aporte de hierro contribuye a la formación de hemoglobina y mioglobina, esenciales para el transporte de oxígeno y el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Cultivo y Cosecha de la Acelga

La acelga se siembra directamente por semillas, que en realidad son frutos que contienen varias semillas verdaderas.

Cómo cosechar:

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