Tanto los zoológicos, como los acuarios y delfinarios del mundo, están cada vez más en la mira de la sociedad por una razón clara: las frecuentes denuncias por presunto maltrato animal. Tal es el caso del Miami Seaquarium, el parque acuático más grande e importante de Florida, Estados Unidos, cuyos tiempos de reconocimiento parecen haber quedado en el olvido por el pésimo estado de sus instalaciones, las acusaciones de negligencia hacia los animales y la repentina muerte de Lolita, conocida como la orca “más solitaria del mundo”.
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El legendario acuario, que comenzó a funcionar en 1955, está en riesgo de cerrar sus puertas tras una orden de desalojo dada por el condado de Miami-Dade a Dolphin Company, propietaria del Miami Seaquarium. De acuerdo con el comunicado de la alcaldesa Daniella Levine Cava, la empresa tiene que abandonar las instalaciones a más tardar el 21 de abril de 2024. Los motivos son las “numerosas y significativas violaciones” del contrato de alquiler, que representan “no solo un incumplimiento, sino un completo desprecio por la seguridad de los animales alojados en las instalaciones”.
Según un informe del Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), el parque infringió normas como: mantener en buen estado sus instalaciones, brindarles la atención veterinaria oportuna a los animales, tener el personal adecuado y mantener el agua de los depósitos en la calidad necesaria.
Cabe recordar que, desde hace dos años, diversas organizaciones que velan por el bienestar animal, entre ellas Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) venían denunciado las malas condiciones del lugar y exigiendo su cierre definitivo. Según las acusaciones, muchos animales se encontraban hacinados y en pésimo estado de salud. Además, informaron que el laboratorio veterinario dentro del parque carecía de herramientas básicas de diagnóstico como ultrasonido, radiografía o anestesia en funcionamiento.
En el 2023, este parque marino también tuvo que enfrentar una dolorosa pérdida: la de la querida Lolita. La orca vivió más de 50 años en el Miami Seaquarium y su cautiverio fue un tema de constante debate en la opinión pública. De acuerdo con datos facilitados por activistas de defensa de los derechos de los animales, Lolita, que fue vendida en 1970 al acuario por cerca de 20.000 dólares, estaba confinada en una piscina de unos 60 pies (18 metros) de longitud y una profundidad máxima de 20 pies (6,1 metros). Antes de su muerte la estaban preparando para su liberación en aguas del Pacífico estadounidense, de donde era originalmente, pero esto nunca pudo concretarse.
Irregularidades y perjuicios a los animales
Un reportaje presentado recientemente por el canal NBC Miami reveló que un delfín del acuario llamado Ripley fue hallado con un clavo de dos pulgadas y pequeños trozos de concha en su garganta, mientras que otro, de nombre Bimini, tenía un perno (tornillo dental) roto en la boca. También quedó registrado el caso de una leona marina llamada Sushi, quien tenía el ojo derecho cerrado y requería urgentemente una operación de cataratas. El animal empezó a rechazar la comida debido al dolor ocular y, al momento de publicación del reportaje, no se le había programado la intervención quirúrgica.
Asimismo, una inspección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) detectó varios problemas en el acuario, entre ellos, piscinas para delfines en mal estado y altos niveles de bacterias en el agua donde se mantienen los mamíferos marinos.
Durante la auditoría también se encontró un gran número de hormigas en la clínica veterinaria de la instalación, un “fuerte olor nocivo” en una zona de loros, “agua estancada y turbia con algas verdes” en un recinto de flamencos, entre otros problemas.
De mantenerse la decisión de cerrar las puertas del Miami Seaquarium, aún no está claro qué pasará con los animales. La USDA informó que está “consultando a veterinarios y expertos” para determinar los pasos a seguir, ya que muchas de las especies no pueden volver a su hábitat natural porque no sobrevivirían. Ante esto, es necesario buscar santuarios que cumplan con todos los requisitos para albergarlos y brindarles la mejor calidad de vida posible.
La respuesta del Miami Seaquarium
The Dolphin Company, la compañía que opera el Miami Seaquarium, solicitó al Gobierno de Miami el pasado lunes, 11 de marzo, la anulación del aviso de desalojo. De acuerdo con la empresa, tras “una revisión interna exhaustiva y consultas con expertos externos independientes”, se han encontrado “evidencias sustanciales que contradicen las afirmaciones hechas”.
El Miami Seaquarium también aseguró que los esfuerzos para desalojar el parque temático se basan en “acusaciones erróneas” sobre el cuidado de los animales y el mantenimiento del edificio. “En consecuencia, no hay motivos para la terminación del alquiler, y el inquilino mantendrá la posesión y la operación del Seaquarium de Miami durante el resto del contrato de arrendamiento, o hasta que una sentencia judicial dicte lo contrario. Confiamos en que al recibir nuestra respuesta con prueba de cumplimiento, el propietario cumplirá el acuerdo de arrendamiento y nos permitirá seguir brindando la mejor atención a todas las especies bajo nuestra supervisión, como lo hacemos en todos los demás parques hermanos”, informó el parque a través de un comunicado en sus redes sociales.
Cabe aclarar que el Miami Seaquarium ha manifestado en varias oportunidades que es un miembro acreditado por la Alianza de Parques de Mamíferos Marinos y Acuarios. Esto certifica que, en teoría, cumple con los estándares necesarios para el cuidado, la conservación y la educación que existe en torno a los mamíferos marinos. El acuario incluso ha documentado programas de limpieza de playas, así como rescates de animales en estado vulnerable. En marzo de 2021, por ejemplo, realizaron la liberación de dos tortugas marinas que habían sido rescatadas frente a la costa del sur de Florida
“Nuestro compromiso es evidente en la dedicación de nuestro personal, la amplia extensión educativa y las iniciativas destinadas a crear un mundo mejor. Desde la limpieza de playas hasta el cuidado compasivo de los animales y la educación de la próxima generación, todo lo que hacemos se centra en los principios clave de conservación y cuidado”, asegura el parque acuático en su página web.
El futuro de los acuarios
Los acuarios o zoológicos marinos son complejos que se dedican a mantener, adiestrar, reproducir y exhibir animales marinos. Algunos también realizan labores de conservación y educación. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los primeros cetáceos mantenidos en cautividad eran dos belugas del Barnum’s Museum de Nueva York, presentes desde 1861. Sin embargo, el primer acuario comercial fue abierto más tarde, en 1938, al Marine Studios Delphinarium de San Agustín, en Florida.
Durante los años 60 y 70 este tipo de espacios aumentaron en popularidad y hoy están ampliamente difundidos en Europa, Japón y Norteamérica. No obstante, cada vez son más controvertidos y discutidos por estar presuntamente ligados a las capturas de cetáceos en su hábitat natural y no proporcionar condiciones de cautividad adaptadas a las necesidades fisiológicas de las especies.
PETA informa que los delfines, por su sociabilidad y facilidad de aprendizaje, son los animales favoritos para la exhibición y el entretenimiento humano. “Gozan de una gran simpatía de parte del público, que cede ante su amistoso y ´sonriente´ semblante. Lo que retorna grandes ganancias a las empresas gestoras”, aseguran.
La especie de delfín más presente en este tipo de recintos son los delfines mulares, más conocidos como delfín nariz de botella, aunque también se encuentran en menor cantidad belugas o ballenas blancas, así como orcas.
PETA y otras organizaciones de bienestar animal, como World Animal Protection (WAP, por sus siglas en inglés), denuncian que, en la gran mayoría de los casos, los animales marinos permanecen solos en piscinas con un espacio reducido. Además, son utilizados para ofrecer diferentes tipos de “servicios” y “espectáculos” para el entretenimiento de las personas: saltan, bailan o nadan al ritmo de la música.
“Muchos de estos animales provienen de la caza y captura de ejemplares salvajes, que son sacados del mar para ser llevados a tanques y piscinas, encerrados de por vida, lejos de sus grupos de referencia. Otra parte de los ejemplares exhibidos en delfinarios provienen de la cría en cautividad, lo que no es motivo para ´naturalizar´ su estadía en estos recintos, pues los delfines son animales genéticamente diseñados para nadar a diario cientos de kilómetros, compartir con grandes cantidades de congéneres y vivir en libertad”, informa la WAP en una publicación de su página web.
Aunque la legislación sobre los acuarios y delfinarios varía de un país a otro, cada vez son más las naciones que se unen a la transformación de este tipo de establecimientos, así como al cautiverio de los cetáceos. El desafío para muchos es lograr que estos lugares se conviertan en centros de educación y conservación.
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