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Eutanasia del perro Cosmo: un caso que genera más dudas que respuestas

En entrevista con El Espectador, Mariana Martín, directora del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), explicó que este caso ha impulsado la revisión de los protocolos internos en la entidad. La Procuraduría abrió una investigación.

18 de enero de 2025 - 12:00 p. m.
La directora del IPYBA cuenta qué sucedió con el animal que fue sometido a la eutanasia luego de un aparente accidente de tránsito.
Foto: Eder Leandro Rodriguez
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El 31 de diciembre de 2024, Cosmo, un perro que vivía con su familia en Bogotá, se escapó de su hogar. El dos de enero, una pareja de ciudadanos lo encontró en el Parque Nacional gravemente herido, aparentemente por un atropello. Debido a su condición, decidieron llevarlo a su casa y contactaron al Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) a través de la línea de emergencias 123.

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Cuatro horas después de activar el protocolo y de recibir atención veterinaria, la entidad tomó la decisión de practicarle la eutanasia al animal. Esta decisión generó controversia y llevó a la Procuraduría General de la Nación a abrir un expediente para investigar el procedimiento seguido, el diagnóstico médico y el manejo del caso.

En una entrevista con El Espectador, la directora del IDPYBA, Mariana Martín, explicó que el equipo acudió al llamado de los ciudadanos, estabilizó a Cosmo con hidratación y medicamentos para el dolor, y realizó exámenes médicos que revelaron lesiones graves: subluxación vertebral, protrusión de disco y compromiso neurológico severo. Debido a su parálisis parcial y la imposibilidad de controlar sus esfínteres, los veterinarios concluyeron que la eutanasia era la mejor opción para evitarle sufrimiento.

La funcionaria también informó que la mascota contaba con un microchip colocado por la misma entidad. Sin embargo, este no registraba información asociada a un cuidador. Al parecer, el número del chip no se había actualizado correctamente en el sistema, lo que evitó que Javier Barreto, dueño del can, fuera contactado a tiempo.

Horas después de la eutanasia de Cosmo, apareció Javier, pero su mascota ya había muerto. Él no se explica cómo el chip instalado por el propio Distrito no tenía ningún dato. Tampoco comprende por qué la entidad tomó esta decisión en tan poco tiempo y sin su consentimiento. “Si el perrito estaba muy mal, obviamente, era mi decisión haberlo hecho. Ellos pudieron haber calmado, dormido un momento al perro mientras encontraban al dueño. Yo estaba buscándolo para darle una segunda oportunidad, si tocaba operarlo, si tocaba hacer terapias o algo”, indicó Barreto a Noticias Caracol.

Barreto también reportó inconsistencias en el reporte que le fue entregado. Este informe aseguraba que además de las lesiones físicas, el perro tenía moquillo, una enfermedad viral que afecta principalmente el sistema respiratorio y digestivo. No obstante, él ha negado esta información, afirmando que Cosmo tenía todas sus vacunas al día.

“Hubo irregularidades en el sistema. Aunque el Instituto maneja muchos casos, no puede haber fallas en situaciones tan sensibles como esta”, comentó Javier, quien también destacó la importancia de revisar la base de datos de microchips para evitar que otras familias sufran la misma experiencia.

La polémica decisión del IDPYBA

Una de las cosas que ha causado mayor debate en este caso el tiempo que trascurrió para tomar la decisión final con la mascota. Desde la llegada de Cosmo al IDPYBA (4:00 p.m.) y la eutanasia (8:00 p.m.) transcurrieron solo cuatro horas. Tanto Javier Barreto como diferentes defensores de los derechos de los animales, como la senadora Andrea Padilla, cuestionan que en ese corto lapso se hubieran realizado todos los exámenes que condujeron a practicarle el procedimiento.

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Ante esto, la directora del IDPYBA, reconoció que este incidente ha evidenciado fallas en los protocolos del instituto y destacó que se revisarán los procedimientos para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro. Además, aseguró que están trabajando para mejorar la comunicación con los tenedores de mascotas y en garantizar que la información de los microchips esté correctamente registrada.

En Colombia, la eutanasia se aplica como una medida humanitaria cuando un animal sufre una condición médica irreversible y dolorosa, sin posibilidades de tratamiento efectivo. Según la normativa, esta decisión debe basarse en un diagnóstico veterinario claro y bien fundamentado. En situaciones de emergencia, como la de Cosmo, el veterinario puede tomar la decisión de forma inmediata para evitar el sufrimiento del animal.

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Sin embargo, hasta el momento, el caso de Cosmo sigue generando más dudas que respuestas. Por el momento, las investigaciones continuarán para determinar si hubo fallas en el manejo de la situación y para garantizar que se respeten los derechos de los cuidadores y de los animales en el futuro.

Denuncias por detrimento patrimonial en los microchips

La senadora Andrea Padilla también ha criticado el manejo de los microchips en Bogotá. Según Padilla, el caso de Cosmo pone en evidencia la falta de protocolos claros en el IDPYBA, especialmente en cuanto a la difusión de información sobre animales perdidos. Subraya que el Instituto debería hacer pública la información sobre los animales encontrados para que los ciudadanos puedan identificar rápidamente a sus mascotas.

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Padilla también cuestiona la eficacia del programa de microchips, argumentando que, a pesar de su alto costo, el sistema no funciona correctamente. La senadora prepara una denuncia, señalando que la plataforma de almacenamiento de datos está desactualizada y no tiene la capacidad para manejar la gran cantidad de información necesaria. Además, criticó la falta de lectores de microchips en la ciudad, con solo 200 distribuidos en Bogotá, mientras que muchos más están almacenados sin ser utilizados.

¿Qué son los microchips y para qué sirven?

El microchip es un dispositivo pequeño que se implanta bajo la piel del animal, generalmente en el área del cuello, para identificarlo en caso de pérdida. El chip contiene un número único que se puede leer con un escáner especial, lo que permite acceder a la información registrada en la base de datos.

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Para que el sistema sea efectivo, es esencial que los datos del animal estén correctamente registrados y actualizados.

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Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador. malvarez@elespectador.com
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