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Una segunda oportunidad: clonación y rescate de animales en peligro de extinción

La clonación abre una puerta hacia la supervivencia y la ética de la conservación de especies. Los médicos veterinarios Daniel Salomone (Argentina) y Matteo Duque (Colombia) comparten sus visiones sobre lo que podría ser un futuro en donde la biodiversidad no esté condenada a extinguirse.

25 de mayo de 2024 - 07:00 p. m.
La oveja Dolly se convirtió en el primer mamífero en ser replicado a partir de una célula adulta. Este hito científico fue logrado por Ian Wilmut y Keith Campbell, investigadores del Instituto Roslin en Edimburgo, Escocia.
Foto: National Museums Scotland
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¿Se imagina que dentro de 100 años, o muchos más, sus nietos o sobrinos puedan conocer un animal que se extinguió en 2024? Según Matteo Duque y Daniel Salomone, expertos veterinarios, esto sería posible gracias a la clonación animal, una técnica que podría recuperar las tasas de supervivencia de especies extintas y restablecer el equilibrio en la naturaleza. ¿Cómo funciona?

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Desde 1991, el médico veterinario argentino Daniel Salomone ha trabajado en el campo de la embriología y la clonación: además, desarrolló el Master of Science en la Universidad de Saskatchewan, en Canadá, así como su PHD en la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos. Es autor de 42 publicaciones y ha dirigido cientos de conferencias en el mundo sobre ciencia. Su pasión y dedicación lo llevaron a lograr hitos significativos, incluyendo la reproducción idéntica de la primera vaca transgénica en la Universidad de Massachusetts y la réplica exacta de los primeros cinco cerdos genéticamente modificados, entre otros mamíferos.

El primer animal clonado en el mundo fue la oveja Dolly en 1996, y desde entonces, los procedimientos han mejorado, aunque todavía no son perfectos. De hecho, la producción de clones de animales es cada vez más común: en diciembre de 2020, un equipo de investigadores, liderado por Revive and Restore, logró reproducir genéticamente al primer hurón de patas negras (Mustela nigripes), al que llamaron Elizabeth Ann. Según un reportaje periodístico de Mongabay, en la actualidad, todos los hurones de patas negras provienen únicamente de siete individuos, lo que implica que todos están vinculados de alguna forma. Sin embargo, Elizabeth Ann es un clon proveniente de una población distinta y cuenta con tres veces más diversidad genética que cualquier otro hurón vivo.

Otro ejemplo ocurrió en ese mismo año, en donde otro grupo de científicos de Revive and Restore reprodujeron, idénticamente, un caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii) al que llamaron Kurt.

En este orden de ideas, Daniel Salomone, quien actualmente se desempeña como presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, asegura que en medio del cataclismo que se presenta en la actualidad con la extinción de múltiples especies de animales y la inevitable amenaza a la biodiversidad, la clonación, la biotecnología y la tecnología de células madre se presentan como una alternativa para revivir la diversidad genética de poblaciones en peligro de extinción, que desaparecen de forma paulatina.

De la mano de Salomone está el colombiano Matteo Duque, quien desde su graduación en 2013 como médico veterinario, dedicó su carrera a la investigación y conservación de especies en peligro de extinción y actualmente es docente de la Universidad CES y del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid. Duque también es doctor en Ciencias Veterinarias por la Universidad de Buenos Aires, con especialización en biotecnología. Su camino lo llevó al Zoológico de Nueva Orleans, Estados Unidos, donde trabajó en el Centro de Investigación para Especies en Peligro de Extinción, un lugar pionero en la reproducción idéntica de especies salvajes.

¿En qué consiste el proceso de clonación?

Esta es una técnica de rescate que se utiliza para restaurar la diversidad genética en una población y disminuir el riesgo de extinción. Este procedimiento no es posible sin la preservación de muestras de tejidos, como la piel, en un biobanco, donde se congelan y se almacenan en un biodepósito. La investigación desarrollada por Mongabay asegura que, a medida que una especie disminuye, también pierde diversidad genética dentro de sus poblaciones. Por esta razón, es crucial que los científicos recolecten muestras de tejido siempre que sea posible, para mantener abiertas las opciones de conservación en el futuro.

Beth Shapiro, bióloga molecular evolutiva de la Universidad de California, Santa Cruz, le explicó a Mongabay que, mientras que los métodos convencionales de conservación, como la cría en cautiverio y la reproducción asistida, se limitan a utilizar el material genético disponible de la especie, la clonación tiene la capacidad de reinyectar la diversidad genética perdida en la población.

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Matteo Duque explica que existen dos métodos distintos para clonar animales: el primero se conoce como “la bipartición”, aquí, los expertos dividen un embrión por la mitad y luego implantan ambas partes en el útero de una madre. Cada mitad del embrión se desarrolla en un animal único, compartiendo ambos animales la misma información genética.

El segundo método se conoce como “transferencia nuclear de células somáticas”. Las células somáticas son aquellas que componen un organismo, excluyendo a los espermatozoides y óvulos. Según aclara Duque, este proceso comienza sustituyendo el núcleo de un óvulo no fecundado con el núcleo de una célula somática del animal que se desea replicar, creando así un embrión. Luego, el embrión se implanta en una madre sustituta, donde se desarrolla en el útero hasta el nacimiento. Estos últimos contienen un solo juego de cromosomas, los cuales se fusionan durante la fertilización, mientras que las células somáticas ya poseen dos juegos completos de cromosomas.

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Según Salomone, las técnicas de clonación pueden resultar costosas y requieren de una gran experiencia para desarrollarse. “Trabajamos con óvulos de especies domésticas y células somáticas de especies salvajes,” señala. En últimas, la estrategia consiste en almacenar múltiples muestras de tejido de animales al borde de la extinción, de esta manera, si en un futuro desaparecen, se podrían utilizar para recuperar estas especies. Salomone comenta que en el Zoológico de Buenos Aires, Argentina, se crearon bancos de células de animales en peligro de extinción, que luego se testearon usando óvulos de gatos para clonar tigres y chitas.

Para clonar un animal mediante este método, los científicos transfieren el ADN de una célula somática a un óvulo del que se ha eliminado el núcleo y el ADN. Este óvulo modificado se convierte en un embrión que contiene la misma información genética que la célula donante. Posteriormente, este embrión se implanta en el útero de una hembra adulta para su desarrollo.

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Matteo Duque apunta que, en el proceso de replicación genética, los científicos emplean células de tejidos como la piel, combinándolas con un óvulo de un ancestro común, luego, extraen el núcleo, la parte que alberga el material genético, y lo reemplazan en el óvulo enucleado. Así, la célula fusionada lleva únicamente los genes del animal a replicar. Esta célula fusionada se transforma en un embrión que será gestado por una madre sustituta. No obstante, se debe tener en cuenta que la obtención de óvulos de especies en peligro es particularmente difícil.

“Para anestesiar a un animal y obtener los óvulos, se requiere una estrategia cuidadosa”, advierte Daniel Salomone. Además, algunos clones pueden tener problemas de salud, pero, en general, se ha logrado un equilibrio en el nacimiento de animales clonados en los procesos desarrollados por el investigador.

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Principales mitos y realidades de la clonación

Uno de los mitos más arraigados es creer que un clon es una réplica exacta del animal original. Sin embargo, Matteo Duque aclara que un clon es más bien un gemelo idéntico en términos genéticos, pero no en identidad ni comportamiento. El experto subraya que las representaciones de la clonación en películas de Hollywood han contribuido a generar estereotipos, aunque, en realidad, estos miedos no se han materializado.

“Muchas personas piensan que un clon es una copia exacta del animal, pero en realidad es un gemelo idéntico. La genética es solo un aspecto del comportamiento,” dice Duque. El ambiente y la socialización juegan un rol fundamental en el desarrollo de los animales, lo que implica que el comportamiento de un clon puede variar dependiendo del entorno en el que se desarrolle.

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En el ámbito de la replicación genética, esta ciencia juega un papel crucial. A los investigadores les sorprende la similitud en comportamientos que se observan en estas especies replicadas. La posibilidad de tener un compañero duplicado, un verdadero mellizo idéntico de un animal original, puede brindar consuelo y alivio a los dueños de mascotas y amantes de los animales por igual.

Sin embargo, el comportamiento de un animal no se limita únicamente a su genética. El ambiente juega un papel igualmente crucial. Si un propietario solía jugar y entretener a su perro constantemente en su juventud, pero luego adquiere un clon idéntico al que no dedica el mismo tiempo y atención, el comportamiento del animal será inevitablemente diferente.

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Del mismo modo, la clonación emerge como una herramienta (aún no se sabe si positiva o negativa) en la lucha contra la extinción. Su potencial para proporcionar segundas oportunidades a especies al borde del abismo y para profundizar la comprensión de la genética y el comportamiento animal plantea preguntas complejas sobre el papel de la humanidad en la preservación de la biodiversidad.

De hecho, Colombia se prepara para entrar en el ámbito de la clonación con la creación de Regenevet Biotech, una empresa que ofrecerá los servicios de clonación de mascotas. En últimas, la reintroducción de países biodiversos en el juego de la clonación, así como las discusiones éticas en torno a esta problemática, encaminan a las investigaciones colombianas y del mundo a soñar un futuro en donde los animales podrían no estar destinados a desaparecer.

Por Sebastián Muñoz López

Periodista con profundización en relaciones internacionales y seguridad, paz y conflicto. Sebasmunozlp smunoz@elespectador.com
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