La noticia de que tras más de 40 años Facol dejaría de estar en el mercado y entraría a ser reemplazada por Ostu es un reflejo de la esencia de la moda. Su lógica y su naturaleza, como lo decía el filósofo francés Gilles Lipovetsky, es estar en constante reconstrucción para adaptarse a las circunstancias.
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“El contexto en el que nació la marca hace más de 40 años era muy distinto al de hoy. Ahora, hay más empresas nacionales e internacionales. Por eso se tomó la decisión de inventarnos una marca nueva para competir en el mercado con una oferta de moda y buenos precios”, dijo Verónica Rumié, gerente de Ostu.
Lo de Facol demuestra que las crisis económicas y sociales han redireccionado la moda a lo largo de la historia. Otro ejemplo fue la crisis que causó la pandemia del covid-19 con los consumidores confinados, los comercios cerrados, la pérdida de poder adquisitivo y las bajas en el consumo. En 2020, la industria se reinventó para sobrevivir. Diseñadores y empresas dejaron de lado la producción de prendas de vestir tradicionales y se apresuraron a fabricar batas médicas, tapabocas y elementos de protección. Por su parte, los hogares colombianos priorizaron la canasta básica y compraron menos prendas.
Mientras que los empresarios buscaban soluciones para mantenerse a flote, en 2021 otra crisis silenciosa se asomaba: la de los contenedores. Es importante aclarar que no solo afectó al sector moda y confecciones, sino a todos los que dependen de las importaciones y exportaciones.
El problema para los confeccionistas era que, sin insumos y telas, no podían fabricar las prendas de vestir. Entonces, para conseguir las materias primas, muchos empresarios tuvieron que aumentar sus precios.
En cuanto al gasto de los hogares, de acuerdo con Raddar, firma que mide el consumo de los colombianos, en 2021, la gente aumentó su consumo en moda por las compras de venganza, es decir, consumir lo que no pudieron durante las cuarentenas y para ajustarse a la ropa que necesitaba, también por el miedo a nuevos aislamientos.
En 2022 ocurrió algo histórico para la industria textil y de la moda colombiana: la ropa subió de precio. Ese incremento en las prendas de vestir y el calzado se esperaba, y expertos ya lo habían anunciado por la llamada “tormenta perfecta”: inflación en general, volatilidad del dólar y crisis de los contenedores. Costos que, en principio, asumieron las empresas, pero que finalmente fueron trasladados al consumidor final.
Los empresarios pusieron sus expectativas en 2023 y proyectaron sus ventas con base en los resultados positivos del año anterior. Sin embargo, el panorama se nubló y este año ha sido retador para la industria por la desaceleración de la economía, la volatilidad del dólar, la inflación y los aumentos en las tasas de interés.
“El tamaño de mercado de la moda en Colombia entre enero y octubre de 2023 es de $25,8 billones, lo que representa un crecimiento en dinero de un 6 %, pero en términos reales es un decrecimiento del 3 % en las unidades que compran los hogares. Esto quiere decir que el tamaño de mercado está creciendo jalonado por el aumento de precios y la inflación”, explicó Juan Fernando Loaiza, especialista en investigación económica de Inexmoda.
¿Cuál es el panorama de la industria textil?
La industria textil cumple un rol fundamental en la cadena de valor del mundo de la moda. De acuerdo con Loaiza, entre enero y agosto el índice de producción de textiles, hilatura, tejedurías y otros productos presentó un decrecimiento del 20 %, respecto al año anterior y tras haber crecido un 38 % durante 2021. Por su parte, el índice de venta de hilatura, tejeduría y textiles disminuyó un 17 % en lo corrido de 2023, y se explica porque “hubo un repunte muy fuerte en 2021 y ahora estamos viendo una desaceleración económica global y local, lo que hace que haya menos demanda de estos artículos textiles para su comercialización y transformación en las confecciones”.
En cuanto a la inflación del sector, los precios de la canasta moda han aumentado, pero en menor proporción que las canastas de transporte o alimentos. “Es importante tener en cuenta que el arancel que entró en vigor durante 2023 podría generar efectos en las prendas importadas, pero a su vez la apreciación del dólar puede contrarrestar la medida”, señaló Camila Ortiz, directora del Observatorio de Moda de Inexmoda, Raddar y Sectorial.
La empresa Moda Avanzada, ubicada en Medellín, fue fundada por el ingeniero Gustavo Velásquez Tobón hace 28 años. Se dedican a la fabricación de ropa casual masculina, tienen 37 empleados directos y 17 talleres satélites (que emplean de cinco a 10 personas). Manuela Velásquez, hija del fundador y administradora de la compañía, cuenta que aunque el dólar ha bajado este año, “tanto las empresas de insumos, textiles y producto terminado tenemos en el inventario textiles con un dólar costoso y, por ende, el precio de la tela terminada lo tenía incorporado”.
No obstante, empresas como Moda Avanzada sí ajustan el dólar en sus exportaciones. “Se disminuye el margen porque tengo un costo superior y un costo de venta inferior. Ese ha sido el principal efecto del dólar. Esperamos que se mantenga por los $4.000 para ajustar el precio de los materiales del año entrante”, agregó Velásquez.
Además del efecto del dólar, algunos empresarios se enfrentan al exceso de inventarios, porque hicieron sus proyecciones basados en 2022. “Es probable que las empresas tengan exceso de inventarios, porque el tamaño del mercado está creciendo por el incremento de los precios y no por la comercialización de las unidades”, explicó Loaiza.
Velásquez mencionó que este año “ha sido difícil” para las ventas por las elecciones regionales del pasado fin de semana, que generaron incertidumbre y la gente prefiere cuidar sus compras.”Las personas tienen que elegir en qué gastarse el dinero, y la ropa deja de ser una prioridad. Tenemos ventas inferiores en un 20 %, inventarios altos y no tenemos el recaudo esperado en las ventas a crédito. Además, el año pasado hubo días sin IVA que nos ayudaban a bajar el inventario y aumentar el flujo de caja y, como este año no los tenemos, nos vemos afectados”.
A pesar de la compleja situación a la que se enfrenta la industria de la moda, los empresarios mantienen las expectativas positivas y le apuestan al último trimestre del año, que representa entre el 40 y 60 % de las ventas anuales de los empresarios del sector. Esta temporada también es clave, porque las empresas pueden mover el inventario acumulado, “que es el principal costo en el que incurren muchos negocios del sistema moda: el tener el capital de trabajo congelado”, dijo Loaiza.
La empresaria también está al frente de la marca de moda sostenible Crudo. “Cada vez es más difícil y escaso conseguir esos insumos. Si antes era costoso un textil sostenible, ahora es más complejo. Por eso la decisión que se toma es no venderlo, porque la gente no está dispuesta a pagar más, así tenga los valores de sostenibilidad. Ese negocio sí que ha estado lento y la alternativa es vender en el exterior”.
Desde Inexmoda proyectan que el gasto de los hogares colombianos en moda en 2023 cerrará en $32 billones, es decir, un 5,6 % más que en 2022 en términos corrientes y un decrecimiento de 2,6 % en términos reales. En cuanto a las exportaciones, con la crisis del coronavirus las exportaciones de moda disminuyeron un 30 % durante 2020, en 2021 se presentó una reactivación con un crecimiento del 46 % y un 18 % en 2022.
Según Analdex, entre enero y julio de 2023 las exportaciones de moda se han reducido en un 13,36 % por la reducción de ventas de prendas y complementos (accesorios), de vestir, de punto y las que no son de punto. “El decrecimiento actual tiene que ver con la desaceleración y normalización de la actividad económica global, la reducción de artículos y la concentración de gasto en la canasta básica”, afirmó Loaiza
Así las cosas, se espera que el año cierre con exportaciones de US$815 millones, con un 4 % de crecimiento en valor. “En las exportaciones ha tenido una amplia incidencia la baja demanda de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos. Por su parte, en importaciones, se advierten dos factores determinantes en la caída: la entrada en vigor del arancel general a las importaciones de confecciones, así como la baja en la demanda interna del país”, proyectaron desde Analdex.
Lo positivo
El Grupo Éxito, que trabaja con 300 talleres de confección en ocho departamentos, con una creación de cerca de 9.600 empleos, en su mayoría mujeres cabeza de familia, lleva más de 70 años trabajando en la industria de la confección nacional, de hecho, así fueron sus inicios. Gustavo Toro creó un taller de confección en el centro de Medellín.
“En él vinculaba a trabajadoras sexuales para darles otras posibilidades laborales, les compraba las prendas y las vendía en un almacén. De ahí nació lo que hoy es Didetexco, la filial textilera de grupo, que abrió las puertas al negocio de retail. Toro eventualmente dejó de vender solo prendas de vestir para pasar a interesarse en solucionar todas las necesidades de los hogares colombianos, en varios formatos”, recordó Lucía de la Pava, gerente corporativo del negocio textil Grupo Éxito.
Moda Éxito, el negocio textil de Grupo Éxito, cuenta con las marcas Arkitect, Bronzini, People y Finlandek. Pese al panorama local, la empresa menciona que “ha sido un año muy bonito para nosotros, rompimos récords con nuestra participación en Colombiamoda, fue la primera vez que tres de nuestras marcas propias tuvieron desfiles y mostraron colaboraciones con creativos colombianos. Nuestro foco desde el principio ha sido la moda con propósito, por eso hemos logrado encaminar el negocio textil a que genere impacto positivo en la comunidad”.
En esa línea, marcas y diseñadores se han unido para lanzar colaboraciones y aprovechar la temporada de fin de año, como Johana Bahamón con People, Papel de Punto con Falabella, Ana Beliza con Seven Seven.
¿Qué se espera para 2024?
“La moda es un sector que por sus ciclos necesita de altas financiaciones, y 2023 será un punto de equilibrio. 2024 no se ve con cambios rápidos, la reactivación se podría demorar y esperamos que la inflación ceda para que se den cambios en la dinámica. Esperamos que las cosas mejoren para el segundo semestre del otro año”, aseguró Velásquez.
Aunque la industria se muestra positiva, los expertos coinciden en que 2024 será un año con más incertidumbre y retos por la crisis económica, los precios de la energía, el desempleo, la inflación y las guerras en Ucrania e Israel que pueden generar cambios en las cadenas de suministros y aumentar el precio de las materias primas. Por eso la recomendación es que la industria tenga presentes estas dinámicas para que se puedan preparar y, una vez más, enfrentar los cambios constantes del sector de la moda.
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