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Argentina aprueba ley de muerte digna

En la misma sesión del miércoles el Senado de ese país aprobó otra polémica ley de identidad de género, que autoriza a travestis y transexuales registrar sus datos con el sexo y el nombre elegido.

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Camila nació en abril de 2009. “Nació muerta” en una clínica de la periferia de Buenos Aires, Argentina. “Nació en estado vegetativo. No llora, no parpadea, no traga, no se mueve. Todos afirman y confirman que el estado de la niña es irreversible”, le dijo su madre, Selva Herbon, a los medios locales. Esta pequeña, que acaba de cumplir tres años, es el símbolo de una ley que acaba de sancionar el Senado de ese país y que significará el fin del calvario de su familia. Herbon ha tocado todas las puertas de la justicia y del propio gobierno para clamar que autoricen desconecta a la niña del respirador artificial. Ya podrá hacerlo.

La ley de “muerte digna” en casos terminales e irreversibles, como el de Camila, le otorga a los pacientes con este diagnóstico (o a sus familiares más cercanos o representantes legales en caso de que esté inconsciente) el derecho a rechazar procedimientos que busquen prolongarles la vida. No se autoriza la eutanasia, aclara la norma, pero sí la posibilidad de que los enfermos terminales se opongan a recibir tratamientos como hidratación, alimentación y reanimación artificial. Se enfatiza en que el profesional médico no será castigado por cumplir con esa voluntad.

“Lo que buscamos con esta ley es la paz para Camila y de toda nuestra familia que vive en un estado de muerte permanente. Es muy doloroso”, dijo Selva Herbon al conocer la aprobación de la norma. Aseguró además que “toda la familia ha tratado de seguir con su vida, pero es difícil cuando se está en un proceso de duelo. No es lo mismo cuando tenés a un familiar descansando en paz”. Herbon es docente, tiene 38 años y una hija de 10.

Pero la norma va más allá: les da la posibilidad a los pacientes hacer una declaración jurada para consentir o rechazar determinados tratamientos médicos que busquen mantenerlos con vida. “Es una especie de testamento que se pone en práctica una vez que el paciente no puede comunicarse o sufre una pérdida irreversible de conciencia”, explicó Rosina Pace, cirujana y miembro del Centro de Bioética del Hospital Italiano, a EFE.

Aunque siempre se insistió en que no se trataba de una eutanasia, el Centro de Bioética, Persona y Familia, cercano a la Iglesia Católica, mostró su rechazo. Nicolás Lafferriere, director del centro, enfatizó en “la obligación” que deben mantener los centros de salud “de proveer siempre (y jamás suspender) la alimentación y la hidratación”.

En la misma sesión del Senado se aprobó otra polémica norma que tiene celebrando a la comunidad LGBT. Se trata de la ley de identidad de género, que autoriza a travestis y transexuales a registrar sus datos con el sexo elegido. Además se podrá solicitar la el cambio de nombre de pila e imagen, “cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida”, informó EFE. Antes, este tipo de procedimientos requería de una autorización de la justicia argentina. Y los beneficios no para ahí: los prestadores de salud tendrán que incluir las operaciones y tratamientos requeridos por la persona para la adecuación de su imagen.

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