La diferencia de precios se registra en hospedajes, parques nacionales, viajes en avión, en cenas en restaurantes porteños y hasta en clases de tango.
Mientras que algunos hoteles de Buenos Aires poseen una tarifa para visitantes de países de América Latina y otra para turistas de otras naciones, otros hospedajes ofrecen habitaciones a menor precio para argentinos.
La diferencia se extiende también a los parques nacionales, como el de Iguazú que, con sus indescriptibles cataratas, se constituye como uno de los lugares más visitados del país suramericano. La división de Informes de este parque indicó que el precio para argentinos (adultos) es 14 pesos (4,47 dólares), para los visitantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) de 23 pesos (7,3 dólares) y para el resto de los turistas extranjeros, de 40 pesos (12,7 dólares), lo que evidencia, a vuelo de pájaro, las tajantes diferencias de precio entre uno y otro servicio.
“En marzo pasado se modificó la Ley nacional 24.240 de defensa del consumidor, a la que se le sumó un artículo que dice que, sobre los consumidores extranjeros, no se puede ejercer diferenciación alguna en los precios, calidades técnicas o comerciales”, advirtió, Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor. Para cobrar más, dice la experta, “los precios tienen que estar expresados en pesos, no en dólares, a menos que se trate de objetos de arte o paquetes turísticos”, y sólo aplica en reservadas excepciones.
“En los locales de artículos para turistas, como ropa de cuero, suelen poner el valor del producto sin aclarar el tipo de moneda. Según el comprador, le dicen que son pesos, dólares o euros”, manifestó Andrada.
Por otro lado, un turista peruano no se mostró sorprendido ante la denuncia. “No es novedad que los ciudadanos de la ciudad paguen menos que los turistas”, opinó el peruano Carlos Ferandiz, de visita en Buenos Aires.
A comienzos de 2002 finalizó la política cambiaria de paridad entre el peso y el dólar, que hacía de Argentina un país “caro”. El número de visitantes aumentó considerablemente y la industria turística subió como la espuma.
El año pasado la llegada de turistas extranjeros a Argentina creció un 15 por ciento, hasta los 2,2 millones de visitantes, principalmente procedentes de Brasil, Estados Unidos, Chile, España e Italia, según las estadísticas oficiales. Con ingresos por 4.173,2 millones de dólares durante 2007, el turismo se convirtió en la tercera fuente de divisas para el país y supera a las exportaciones tradicionales como las agropecuarias.