Mientras el país celebraba, ellos caminaban. El 10 de septiembre de este año, la selección boliviana de fútbol empató con Brasil en las eliminatorias al Mundial. El resultado hizo olvidar por un momento que medio país quería separarse para controlar la riqueza de los hidrocarburos.
Pero un grupo de campesinos simplemente caminaba. Se dirigían a Cobija, la capital de Pando, uno de los estados rebeldes para protestar contra la separación del país. La marcha se extendió hasta el día siguiente. El frío y la luna fortalecían el apoyo de estos hombres, mujeres y niños al presidente Evo Morales.
Al día siguiente, la alegría del resultado futbolístico se disipó. Toda Bolivia se enteraba de que ese grupo de campesinos había sido baleado a las tres de la mañana, cuando caminaban por el puente sobre el río Tahumanu, en el municipio de El Porvenir.
El gobierno acusó a Leopoldo Fernández, opositor de Pando, de ordenar las muertes y lo encarceló. Casi tres meses después de los hechos, una comisión de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) confirmó el señalamiento.
“La responsabilidad criminal alcanza a aquellos que tenían el dominio de los hechos, porque en cualquier momento los podrían haber hecho cesar y por su omisión de actuar, se hacen responsables del resultado trágico de estas muertes”, consignó el argentino Rodolfo Matarollo, quien lideró la comisión especial de Unasur que investigó los hechos.
El informe, entregado esta semana al gobierno de Bolivia y a Michelle Bachelet, mandataria chilena y presidenta pro témpore del organismo, pide a las autoridades de La Paz investigar otros hechos denunciados, pero no comprobados, como ejecución de niños, entierro de cadáveres sin identificación, tratos crueles y abusos sexuales.
El resultado de la averiguación no cayó muy bien en la oposición boliviana. En declaraciones a la cadena BBC, el senador Paulo Bravo, de Podemos, desestimó el dictamen de la comisión y dijo que Unasur está parcializada a favor de Evo Morales.
“La comisión escuchó a ambos lados, pero en algunos casos dieron versiones inverosímiles, como la que ‘los campesinos se mataron entre ellos’”, respondió Matarollo a la BBC.