El cartel mexicano de Sinaloa sufrió un nuevo golpe con la detención de Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”, hijo de uno de los principales líderes de esta organización narcotraficante encabezada por Joaquín “El Chapo” Guzmán y parte de su reformada cúpula.
“El Vicentillo” fue detenido en la madrugada de este jueves junto con cinco miembros de su escolta personal en el exclusivo barrio Lomas del Pedregal de la capital del país por la fiscalía y el Ejército mexicanos. De acuerdo a la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) de México, Zambada Niebla se catapultó en 2008 hasta los puestos directivos de la estructura criminal de “El Chapo”, una de las más poderosas del país.
“Hasta hace poco era de un grupo conocido como los ‘Narcojuniors’, que por las actividades de sus padres se vieron inmersos en (sus ramificaciones) empresariales”, dijo a Efe Ricardo Ravelo, periodista y escritor experto en narcotráfico.
El cartel sinaloense es sostenido hoy sobre tres pilares: “El Chapo”, Ignacio Coronel, alias “Nacho Coronel”, e Ismael “El Mayo” Zambada, padre del detenido, explicó. “El Vicentillo” ascendió al círculo interior de la organización tras la salida de los hermanos Beltrán Leyva a principios de 2008. Ahí fue cuando, gracias a su padre, comenzó a encargarse de la estructura operativa, logística y de seguridad.
“Es una pieza reemplazable en algunas horas, más allá de que sea el hijo de ‘El Mayo’. Es un golpe contundente, mediático, pero que no pone en riesgo la estructura financiera del cartel”, dijo Ravelo, quien sitúa al detenido en torno a los 34 años.
Zambada Niebla, quien cuenta con una orden de detención con fines de extradición internacional librada por un juez federal, es acusado de narcotráfico y de asesinar a varios narcotraficantes rivales. Para Ravelo, la detención ha de interpretarse en el marco de la visita a Washington que inició el secretario mexicano de Gobernación (Interior), Fernando Gómez Mont, para preparar las inminentes visitas a México del presidente estadounidense, Barack Obama, y su secretaria de estado, Hillary Clinton.
Es una forma de “mandar una señal” ante las recientes tensiones entre EE.UU. y México en materia antidroga, explicó el experto. En los últimos dos años, el cartel de Sinaloa ha sido el más golpeado por las autoridades, con 14.410 detenidos, según datos de la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía).
En este periodo la organización perdió también a varios operadores, como la llamada “Reina del Pacífico”, Sandra Ávila Beltrán, o Alfredo “El Mochomo” Beltrán Leyva, que junto con sus cinco hermanos conformaba en ese entonces una de las principales familias del cartel y que cayó en enero de 2008.
Se rumorea que el soplo para la captura de éste último salió del propio “Chapo”, por lo que los hermanos se pasaron al
enemigo cartel del Golfo. En mayo pasado, esa rivalidad acabaría con la vida de uno de los hijos del capo sinaloense, en un ataque con lanzagranadas a un centro comercial de la capital estatal, Culiacán.
Además, en octubre caía Jesús “El Rey” Zambada, tío de “El Vicentillo” y que, al igual que éste, fue detenido en Ciudad de México. La captura de ambos Zambada fue posible por denuncias anónimas sobre la presencia de hombres armados en la zona.
Hasta el momento, “El Chapo” ha conseguido evitar a la justicia desde su fuga de un penal de alta seguridad en 2001 (escondido en el carro de la ropa sucia y con ayuda de las autoridades carcelarias) e incluso se ha colado este año en la lista de millonarios de Forbes.
La revista estadounidense lo coloca en el puesto 701, con una fortuna de 1.000 millones de dólares, la misma que el magnate de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. “No es un hombre perturbado ni por el Ejército ni por la policía, se mueve con total libertad por el país, es público que aparece en restaurantes de distintos estados”, aseveró Ravelo.
La “rumorología” ha hecho correr en los últimos años rocambolescas historias sobre sus celebraciones, entre ellas un cumpleaños en el que se dice que entró en un local, pagó las cuentas de los ahí presentes, confiscó los teléfonos celulares, cubrió las salidas y obligó a festejar hasta el amanecer.