Medio millar de inmigrantes recluidos en centros de detención repartidos por todo Estados Unidos pasarán la Nochevieja con la inquietud de haber dado positivo en las pruebas médicas para detectar el coronavirus.
Según las últimas cifras del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), un total de 497 migrantes que permanecen en centros de detención gestionados por el gobierno son casos confirmados actualmente en aislamiento o seguimiento.
Esta cifra forma parte de los 8.415 casos confirmados en centros de detención gestionados por ICE desde que se desató la pandemia a principios de año.
De ellos, ocho migrantes no superaron los efectos causados por el virus y fallecieron a consecuencia de complicaciones derivadas de la covid-19 mientras estaban bajo custodia de ICE.
Estas cifras han provocado en los últimos meses duras críticas de congresistas demócratas y grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes, que en repetidas ocasiones han pedido la liberación de buena parte, sino todos, los reclusos.
Los centros de detención con mayor número de inmigrantes con casos confirmados actualmente en aislamiento o seguimiento son York County Prison y Clinton County Correctional Facility, ambos en Pensilvania, con 76 y 38 inmigrantes en esa situación, respectivamente.
La abogada de inmigración Holly Cooper lamentó este jueves en un mensaje en Twitter que haya decenas de reclusos en esta situación, que, en su opinión, se trata de una “tragedia evitable”.
“Los jueces y ICE tienen el poder de liberarlos a todos”, dijo la abogada.
Desde el inicio de la pandemia, ICE ha liberado a algunos reclusos que consideraron formaban parte de grupos de riesgo, mientras que fue obligada a dejar marchar a otros muchos por órdenes judiciales.
Si la población reclusa diaria de ICE en el año fiscal 2019 fue de 50.165 en promedio, en la actualidad es de 15.943, después de esas liberaciones y de la deportación de miles de inmigrantes en los últimos meses, así como un menor número de detenciones.
A pesar de las críticas, ICE ha defendido los protocolos de seguridad sanitaria seguidos en sus centros y asegura que hasta el 25 de diciembre pasado había hecho 78.536 test del coronavirus, aunque las medidas parecen insuficientes para muchos reclusos, que han denunciado públicamente que no se mantiene la distancia de seguridad recomendada, entre otros reclamos.
Esta situación ha llevado a muchos inmigrantes a iniciar huelgas de hambre en los últimos meses para denunciar su situación, como la que actualmente se lleva a cabo en los centros de detención de Bergen y la Cárcel del Condado de Essex, ambos en el estado de Nueva Jersey, según informaron activistas.
Las detenciones, un problema que no encuentra techo
Entre tanto, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, en inglés) detuvo a 2,8 millones de migrantes indocumentados a lo largo de la frontera con México entre los años fiscales 2014 y 2019, según un reporte publicado este jueves por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El informe revela además que 725.000 extranjeros fueron considerados inadmisibles en los puertos de entrada al país en el citado periodo. Entre 2014 y 2019 se multiplicó por tres la llegada de guatemaltecos, mientras que se redujo la de mexicanos en un 16 %, indica el documento.
Según DHS, cerca de la mitad de los extranjeros detenidos en la frontera sureste del país todavía permanecían en los Estados Unidos en el segundo trimestre del año fiscal 2020, cuando solo cerca del 8 % recibió un “alivio o protección” que evitase su expulsión.
Este informe, indicó el subsecretario interino de DHS, Ken Cuccinelli, permite a las autoridades analizar los patrones de flujo, los antecedentes demográficos y otros factores para “ver áreas de mejora, dónde cerrar lagunas y hacer cumplir de manera más efectiva las leyes” y evitar así que inmigrantes “jueguen” con el sistema migratorio.
El reporte indica que el 59 % de los 3,5 millones de casos de migrantes detenidos o considerados inadmisibles entre 2014 y 2019 se resolvió, ya fuera con deportación o permiso de permanencia, que en este último caso ascendió a 284.000 procesos.
En los casos resueltos de una forma u otra de adultos solteros (85 % del total), el 92 % se saldó con su repatriación, lo que llevó a 1,6 deportaciones.
Por contra, en el caso de unidades familiares se resolvieron solo el 11 % de los casos, y de estos el 56 % acabó en deportación y el 44 % restante en un alivio migratorio.
Del cerca de un millón de integrantes de unidades familiares encontrados en la frontera entre 2014 y 2019, solo 61.000 (6 %) fueron repatriados, mientras que más de 200.000 tenían órdenes finales de expulsión sin concretar.
En cuanto a los niños hallados sin la compañía de un padre o tutor legal a la hora de su detención, en su mayoría procedentes de Centroamérica, se habían resuelto el 32 % de sus casos en el segundo semestre del año fiscal 2020.
De todos ellos, el 13 % acabó en deportación y el 87 % en un permiso de permanencia, lo que provocó que de los 284.000 encuentros con niños extranjeros no acompañados de países distintos de México o Canadá 13.000 fueron deportados, mientras que 47.000 tenían órdenes finales de expulsión pero no se habían marchado.
Es notable también la diferencia entre los casos de los inmigrantes que permanecieron encarcelados tras su detención y los que fueron puestos en libertad, dice el informe de DHS.
Aproximadamente el 98 % de los inmigrantes (1,4 millones) que permanecieron detenidos fueron repatriados, por el 36 % de aquellos que no fueron encarcelados (312.000).
El gobierno del presidente Donald Trump ha defendido desde el inicio, en 2017, la necesidad de endurecer las políticas migratorias para reducir la llegada de indocumentados y ha tomado medidas muy polémicas como la construcción de una valla fronteriza a lo largo ya de 724 kilómetros y la práctica suspensión del programa de asilo.
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