Terroristas, partido mediático, canal disidente, toda suerte de apelativos se ha ganado el canal venezolano de noticias Globovisión durante la década del presidente Hugo Chávez. La disputa por el cubrimiento de un temblor en Caracas a comienzos de mayo y la amenaza al canal proferida por el mandatario el domingo pasado hacen prever que vienen tiempos difíciles para el canal y su director, Alberto Federico Ravell. El Espectador habló con él minutos después de que el Fondo de Promoción de Cine de Venezuela los multara por una cifra cercana al millón de dólares. Ravell asegura que la multa es insólita y que busca asfixiarlos.
¿Cuántos procesos tienen con el Estado venezolano?
Durante el período del presidente Chávez hemos tenido más de 60 procedimientos abiertos: llámense juicios, denuncias o providencias de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. Hoy tenemos tres activos. Somos el único canal del mundo que invierte más dinero en abogados que en ingenieros.
¿Qué pasó el día del temblor en Caracas, el 4 de mayo?
Ese día me levanté a las 4:40 a.m., me comuniqué con el canal y mandé a que llamaran al director del organismo oficial. Lograron comunicarse con él, pero se cortó la llamada y no nos volvió a atender. Media hora después decidí llamar al canal; ya había ingresado a la página del servicio sismológico de EE.UU. y a la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas, pero estaba colapsada por el número de personas consultando. Yo había sintonizado previamente los canales y emisoras del Estado y no había encontrado información, y simplemente salí al aire y conté lo que sabía gracias al servicio americano; hice un llamado a la calma y también critiqué al gobierno porque sus medios no informaban. Al Presidente le preocupó que informamos primero con fuentes americanas porque en Venezuela no había información.
¿A qué se debe la amenaza de Chávez el domingo pasado?
Fue una reacción inspirada en un editorial de José Vicente Rangel, el enemigo más grande que tiene Colombia en Venezuela, quien está muy molesto con nosotros porque estamos haciendo una investigación sobre la gestión administrativa de su hijo cuando fue alcalde (del municipio de Sucre de Caracas). Por eso le sugirió al presidente que metiera en cintura a Globovisión.
Los chavistas los acusan de sesgados, ¿se consideran imparciales?
Ellos tienen acceso a este canal; el que quiera venir aquí, habla. Cosa contraria pasa con los canales del Estado. Hoy somos el único canal con señal abierta que cuenta lo que pasa, porque RCTV fue cerrado hace dos años.
¿Por qué siente uno que Chávez es más suave con medios críticos como Tal Cual o El Nacional?
Porque pasa muchas horas del día viendo Globovisión. Además, esto es una concesión del Estado y él se siente con derecho a intervenir en la posición editorial. Los periódicos funcionan sin concesión.
Y en términos de seguridad, ¿cómo se siente?
Me preocupan los periodistas del canal: cada vez que Chávez los critica, en la calle arremeten contra ellos.
Chávez parece estar determinado a cerrar el canal.
El Presidente sabe esperar para pasar la factura. Nosotros jugamos un papel muy importante. Divulgamos varios casos, entre ellos el del computador de Reyes. Pero con este último nos quedamos colgando porque empezamos a sacar las informaciones que conseguimos y de repente se cortó el contenido. La computadora de repente desapareció del mapa, la borró la gasolina de la frontera o el intercambio comercial.
¿Llegó entonces la factura?
Sí, nos acaba de llegar. De hecho esta mañana nos pusieron una multa de 2.000 millones de bolívares (US$930.000). Quieren que paguemos tributos por películas que no transmitimos, pues somos un canal de noticias. Hay varias formas de cerrar un canal: una es quitándole la concesión, otra es con multas, amenazas e intervención de organismos que cobran impuestos.