El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se volvió tendero. Para resolver la escasez y subida de precios, el mandatario creó una red de comercios estatales que venderán directamente al consumidor. Los economistas le advierten que será un nuevo fracaso el intento de frenar con el mercado socialista una inflación que cada año ronda el 30% (la más alta de América Latina).
Chávez anunció que, además de gestionar restaurantes, farmacias y redes de mayoristas, en los próximos días el gobierno comenzará a vender vehículos, ropa, utensilios para el hogar, alimentos, electrodomésticos, neumáticos y otros artículos.
El propio Chávez cortó la cinta en la inauguración de la primera arepera socialista, un expendio que sirve el plato distintivo de Venezuela, la arepa de harina de maíz que se rellena con diversos guisos de carnes, quesos y charcutería. La arepera socialista es la filial de alimentos de la nueva Corporación de Mercados Socialistas (Comerso), cuya constitución oficializó Chávez el pasado martes. Comerso tendrá filiales que abarcarán todos los sectores comerciales.
Según el presidente venezolano, este esquema de mercado socialista forma parte de un modelo de transición entre capitalismo y socialismo que se prolongaría hasta el año 2019. Y reveló que pretende llevar esa nueva forma socialista de vender a otros destinos, entre los que mencionó a Brasil y Centroamérica.