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Colombia, “aliado clave”: Obama

El mandatario priorizó en lo económico y en la política interna. Aseguró que profundizará lazos comerciales con nuestro país.

27 de enero de 2010 - 06:46 p. m.
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Pocos países fueron mencionados el miércoles por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su primer discurso del Estado de la Unión, ante el Congreso. Prometió un esperado apoyo a Afganistán, dijo que la retirada de Irak “está cerca” y reconoció el poderío económico de la India y China. Pero, de manera impredecible, Colombia se coló en su discurso y en un tema prioritario para los Estados Unidos. Al asegurar que el país no se quedaría atrás en la búsqueda de nuevos mercados, se comprometió a robustecer el libre comercio global y aseguró que fortalecerá “las relaciones comerciales con aliados clave como Colombia”.

“No nos quedaremos quietos mientras otros países firman acuerdos comerciales”, dijo el Presidente, y minutos después agregó que su gobierno seguirá “dándoles forma” a las rondas de Doha y “fortalecerá las relaciones comerciales con Asia y con aliados clave como Corea del Sur, Panamá y Colombia”.

Semejante mención, en una ceremonia tan especial y frente a un Congreso de mayorías demócratas, que hasta ahora se ha resistido a aprobar el Tratado de Libre Comercio, es el mensaje más directo que ha enviado Barack Obama con respecto a la postura de su administración frente a las relaciones comerciales con Colombia. El presidente norteamericano, sin embargo, no mencionó directamente el TLC. Omisión que es previsible, si se tiene en cuenta que el tema es aún espinoso en muchos sectores de la clase media norteamericana, a la cual Obama debe reconquistar, en momentos en que su popularidad se descuelga y la aprobación de su gestión roza el 50%.

El resto del discurso fue dedicado a la crisis económica y doméstica. El mandatario reconoció que su esperado debut presidencial no ha sido fácil. “Nuestra administración ha tenido algunos reveses políticos en el primer año, y algunos fueron merecidos”, dijo. “Sin embargo, me levanto cada día sabiendo que no hay nada comparado con los problemas que las familias han enfrentado a lo largo del país este año”.

Pidió al Congreso que siga hacia adelante con la reforma a la salud, la ley de energía verde y la ley de creación de empleo, y de nuevo se escuchó su voz de campaña, exhortando al bipartidismo y a la esperanza, no obstante su posición firme frente al sistema financiero. “No estoy interesado en castigar a los bancos, estoy interesado en proteger nuestra economía”.

Al final, reservó los últimos veinte minutos de un discurso que desafió los récords históricos y pasó de la hora y diez minutos, al accionar de Estados Unidos en Oriente Medio. A Afganistán le reservó todo su apoyo y prometió “recompensar el buen gobierno, reducir la corrupción y apoyar los derechos de todos los afganos”. “Habrá aún días difíciles por delante, pero tengo confianza en que tendremos éxito”, dijo.

Sobre Irak, aseguró que los días se acaban para las fuerzas militares apostadas allí” y que los Estados Unidos están “entregando ese país de manera responsable a su gente”. “Para finales de agosto todos nuestros soldados habrán partido”, concluyó.

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