Un jurado estadounidense halló culpable este viernes a dos brasileños. La pareja fue arrestada cuando se encontraba de vacaciones en Miami y acusada de secuestrar y llevar a su nieto de ocho años a Brasil en 2013.
Sin embargo, Carlos y Jemima Guimarães fueron absueltos de otros cargos que se les atribuía por un tribunal de Houston, Texas, sur de Estados Unidos, a donde la pareja fue trasladada tras su detención.
«Hoy es un día muy triste para mí. No obstante, los Guimarães no sólo planificaron su secuestro a Brasil, sino que durante años han hecho lo posible para cortar mi relación con Nico«, dijo el padre, Christopher Brann.
Brann añadió en un comunicado que si la madre del niño, Marcelle, viaja con Nico a Estados Unidos, él hará lo posible para conseguir la indulgencia del juez Alfred Bennett.
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Al mismo tiempo, el veredicto cayó en el terreno de lo incierto cuando este juez dijo que considerará la petición de la defensa de anular la decisión del jurado y absolver a la pareja de todos los cargos, según el Houston Chronicle. Este tipo de anulaciones raramente se otorgan.
Si se mantiene el veredicto, se espera que la sexagenaria pareja sea sentenciada dentro de dos o tres meses. Los Guimarães enfrentan un máximo de tres años de prisión.
«Espero que Marcelle Guimarães ame a sus padres profundamente y se dé cuenta de que su única esperanza de reducirles la pena de prisión es devolviendo a Nico a Estados Unidos», dijo Jared Genser, abogado del padre.
Un año después de separarse de su marido en 2012, Marcelle Guimarães viajó a Brasil, prometiendo que volvería, pero obtuvo la custodia total del niño en su país y desde entonces Chris Brann ha intentado recuperarla sin éxito.
Un caso político
Brann, un un médico que reside en Houston, ha llevado el caso hasta el Congreso, en el que pidió que Washington imponga sanciones a Brasil por incumplir la Convención de La Haya sobre el secuestro internacional de menores.
Durante el juicio, los abuelos de Nico presentaron evidencia que mostraba que su hija Marcelle estaba huyendo de violencia doméstica, según informó la prensa local.
«Estamos abatidos», dijo al canal KHOU-TV Rusty Hardin, abogado de los Guimarães, fuera del tribunal.
Según Brann, los Guimarães ayudaron a su hija a ocultar la intención del viaje en el que ella se llevó a su hijo. A Nico lo inscribieron en una escuela en Salvador, en el noreste de Brasil, antes de que este país le garantizara la custodia del niño a Marcelle.
En 2014, un caso similar provocó la aprobación de la Ley Sean Goldman, el nombre de un niño estadounidense que había sido secuestrado por su madre en Brasil. Esta ley autoriza a Washington a tomar medidas cuando otro país se niegue a devolver a un niño estadounidense secuestrado.
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Las medidas que la Ley Sean Goldman autoriza van desde la condena pública, hasta la cancelación de visitas bilaterales o la suspensión del apoyo estadounidense en materia económica, de desarrollo o de seguridad.
Genser ha dicho a la AFP que tras el discurso de su cliente ante el Congreso en 2016, el padre perdió otras dos apelaciones en Brasil. En tanto, Estados Unidos ha tomado un par de acciones menores (como emitir comunicados), pero no ha implementado sanciones ni suspendido la ayuda.
En 2016, los padres de siete niños llevados ilegalmente de Estados Unidos a Brasil le pidieron al entonces secretario de Estado, John Kerry, que sancione a este país bajo la legislación de 2014. En este encuentro, argumentaron que Brasil no ve evidencia de que Estados Unidos se tome en serio este tipo de secuestros.