Pese a los reajustes que ha hecho, Morales no lográ apaciguar el creciente descontento de algunos sectores del altiplano y, al contrario, ha visto aumentar las críticas hacia su gestión, especialmente luego de una violenta represión policial contra una marcha indígena.
Esta semana, el gobierno boliviano tendrá una prueba de fuego, pues hoy se reanudarán varias protestas: huelga de médicos, paro de la central única de trabajadores COB por mejores salarios y la amenaza de un incremento unilateral de tarifas del transporte público. Ante la proliferación de conflictos, Morales llamó al diálogo a los sectores involucrados y el ministro de Trabajo, Daniel Santalla, declaró ilegales las huelgas que no cumplan previamente con una instancia de negociación, como lo exige la legislación laboral.
Los médicos de la red pública de salud se resisten a cumplir un decreto que eleva de 6 a 8 horas su jornada laboral, que entrará en vigor el martes próximo. El personal paramédico, también afectado por la medida, expresó su rechazo a la medida gubernamental manifestando en el centro de La Paz. “La huelga médica es criminal porque va en contra de los pacientes, de los enfermos terminales”, cuestionó el ministro Santalla, que amenazó con despedir a los médicos que se ausenten más de seis días de sus puestos de trabajo, de acuerdo con lo que marca la ley laboral.
Por otra parte, la Central Obrera Boliviana (COB) ratificó para mañana una huelga de 24 horas en demanda de un salario mínimo mensual de 8.000 bolivianos (1.150 dólares) y que negocie sobre esa base el aumento de este año. El sueldo mínimo en Bolivia es de 117 dólares mensuales.
La situación social podría ponerse al rojo vivo si además en el departamento sureño de Tarija, fronterizo con Argentina y Paraguay, estallan las protestas para reivindicar la propiedad exclusiva del campo de gas natural Margarita, que gestiona la española Repsol YPF y disputa la vecina Chuquisaca. Los dirigentes de la oposición ironizan al recordar que Morales llegó al poder con huelgas y bloqueos que paralizaron Bolivia.