Chiste o no, la publicación de Willie Colón que simulaba el comunicado de un empresario que despediría a los empleados que votaron por el presidente electo Joe Biden fue un completo desacierto.
No es la primera vez que el popular cantante despierta la indignación de sus seguidores por sus declaraciones sobre la política estadounidense. En noviembre, muchos le recriminaron el haber votado por el candidato Donald Trump con tanto entusiasmo, a pesar de que el republicano ha atacado constantemente a los latinos.
Ahora, el cantante compartió la siguiente imagen:
Esta simula un comunicado de un empresario resignado por el hecho de que Biden será el próximo presidente de los estadounidenses y, esperando que este suba los impuestos, se verá obligado a “despedir 60 de sus empleados”. El empresario decide que, como no está a gusto con la elección de Biden, despedirá a quienes votaron por el demócrata. Ya los tiene fichados, pues ha visto las calcomanías en apoyo a Biden en los automóviles de sus empleados. “No puedo pensar en una forma más justa de abordar este problema”, dice la imagen.
Pero saltémonos toda la discusión sobre el cantante, quien ha dejado muy claro su posición política y lanzó una seguidilla de trinos igual de polémicos. Vamos a lo que nos importa: ¿es legal que despidan a un empleado en Estados Unidos por sus posiciones políticas?
La respuesta, lamentablemente, es que sí en la mayoría de casos. Todo depende del contexto y, como todo en Estados Unidos, del estado donde se presente el caso.
La ley federal hace muy poco para proteger a los empleados de ser despedidos por sus actividades o posiciones políticas. De hecho, la ley federal hace muy poco para proteger a los empleados de no ser discriminados. En muchos estados, por ejemplo, los empleados afroamericanos se ven obligados a no llevar peinados naturales en sus sitios de trabajo, aunque varias legislaturas están dando la pelea por cambiar esta situación.
Algunos estados, como California o Nueva York, prohíben que los empleadores discriminen a sus empleados por su afiliación política o creencias religiosas. Eso hace que los despidos porque un empleado sea demócrata o republicano o porque vote por uno u otro candidato sean ilegales. Pero en general, los empleadores privados no tienen obstáculos para despedir a sus empleados por sus inclinaciones políticas.
En 2004, por ejemplo, Lynne Gobbell, una mujer en Moulton, Alabama, fue despedida porque llevaba una calcomanía de la campaña Kerry / Edwards, y su jefe era un firme partidario del expresidente y entonces candidato George W. Bush. Esta es solo una de los docenas de historias de este tipo que se han registrado en la prensa local.
“No tienes derecho a hablar libremente en el lugar de trabajo”, dijo Lee Tien, abogado de la firma Electronic Frontier Foundation a The New York Times en 2015.
Muchos empleados citan la Primera Enmienda de la Constitución, la cual se refiere a la libertad de expresión, para defenderse en estos casos. Pero esta no se aplica a los empleadores privados. Sobre los empleados que trabajan para el gobierno federal, y sobre quienes pertenecen a sindicatos, hay un poco más de protección, pero no es absoluta.
Así que sí: un empleador puede despedir a alguien porque sus posiciones políticas son diferentes a las de él.
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