La secretaria de estado Hillary Rodham Clinton planteó el viernes la esperanza de una cooperación entre Estados Unidos y Rusia en materia de defensa de misiles, cuando se reunió con su homólogo ruso Serguei Lavrov.
La reunión con Lavrov intentó demostrar las intenciones del gobierno de Barack Obama de imprimir una nueva dirección a la política exterior estadounidense. Antes de partir de Bruselas rumbo a Ginebra, Clinton dijo a los periodistas: “Creemos que Rusia y Estados Unidos tienen la oportunidad de cooperar en materia de defensa de misiles” . Y también habló de otras áreas donde los ex adversarios de la guerra fría podrían encontrar una base común, aún cuando Washington ha criticado a Moscú por sus intentos de intimidar a sus vecinos, tras la incursión militar en Georgia.
Antes de iniciar las conversaciones en un hotel que dominaba esa ciudad, situada junto al lago Ginebra, un alto funcionario norteamericano dijo a la prensa que muy difícilmente la reunión produjera un acuerdo sobre un específico control de armas nucleares. El funcionario, que pidió no ser identificado pues aún no se habían concretado las conversaciones, dijo que la reunión tenía como propósito principal sentar las bases para la reunión entre el presidente Barack Obama y su homólogo ruso Dmitry Medvedev, dentro de algunas semanas.
En Moscú, el vocero del primer ministro Vladimir Putin dijo que Rusia estaba recibiendo “señales muy positivas” del nuevo gobierno de Washington. Pero Dmitry Peskov subrayó que el plan de Estados Unidos de instalar un escudo de misiles en Europa oriental debe ser eliminado o reelaborado para aceptar las objeciones rusas.
Peskov sugirió en una entrevista por radio divulgada el viernes que Moscú consideraba las acciones de Washington en relación a los misiles una prueba crucial en su intento de reparar las relaciones. En fecha reciente, Obama envió una carta a Medvedev sugiriendo que ambos países podrían cooperar en la defensa de misiles. Funcionarios rusos respondieron a la oferta de manera positiva.
Por otra parte, horas antes, en una sesión de preguntas y respuestas el viernes con varios centenares de profesionales jóvenes en el Parlamento Europeo, Clinton manifestó su esperanza de mejorar las relaciones con Rusia, pero dijo que habrá desacuerdos inevitables. Citó como ejemplo la condena de la decisión de Moscú de invadir Georgia en agosto.
“También nos preocupa mucho el uso de la energía como un arma intimidatoria”, agregó, refiriéndose a un corte ruso de los suministros de gas natural a Ucrania. Y dijo que “no queremos que haya ningún malentendido” entre los europeos de que Estados Unidos siga siendo un aliado confiable independientemente de sus relaciones con Moscú.