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“EE.UU. es nuestro hogar, pedimos una oportunidad”

Latinos caminan por reforma migratoria.

07 de enero de 2010 - 05:36 p. m.
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Les duelen los pies y el alma. Han tocado puertas la mitad de sus vidas pidiendo por una legalidad. Son jóvenes valientes que viven la historia de miles que como ellos llegaron a Estados Unidos siendo unos niños y que a pesar de haber crecido en este país, hoy siguen siendo extranjeros. O peor aún: inmigrantes ilegales.

“Este es mi hogar, mi tierra. Pedimos es un oportunidad para mejorar nuestras vidas, para poder contribuir a la nación que amamos”, dice el brasileño Felipe Matos, elegido como uno de los 15 mejores estudiantes de EE.UU. y el de más alto nivel en Florida.

Desde hace una semana Felipe y otros latinoamericanos emprendieron lo que han denominado: “Sendero de los sueños”, un recorrido a pie desde Miami hasta Washington con el que buscan llamar la atención sobre la necesidad de una reforma migratoria. Tienen esperanza porque Barack Obama ya ubicó este tema entre sus prioridades y prometió tener lista la reforma antes de que termine el año.

En el grupo se encuentra Juan Rodríguez, un colombiano que a pesar de tener la residencia estadounidense, no olvida que creció viendo cómo deportaban a varios miembros de su familia. “Éramos 13, luego 22 y ahora sólo quedamos 5. Yo pude legalizarme porque la ex esposa de mi papá me ayudó, pero no quiero ver cómo sufren las personas que amo”, dice.

“Yo fui perseguida por autoridades de migración. Hubo una redada, detuvieron a mis padres y en este momento ellos están siendo procesados”, narra por su parte la ecuatoriana Gabriela Pacheco, licenciada en Educación. “Esto es una pesadilla”, afirma.

A la petición y el esfuerzo se suma Carlos Roa, nacido en Venezuela hace 22 años. “La realidad para los inmigrantes es muy dura: no hay acceso a la educación, no pude entrar a la universidad ni manejar. Tampoco pude aplicar a una beca o a las Fuerzas Armadas. Las puertas están cerradas”, dice.

Estos jóvenes caminan cerca de ocho horas diarias y en sus trayectos se van uniendo temporalmente algunos habitantes de los lugares por donde pasan. Los solidarios les suministran agua y abrigo, pero el camino es duro. Esperan que sus pies les alcancen para llegar a Washington el próximo 1º de mayo, día en que miles de inmigrantes inundan las calles de todo el país para pedir a una sola voz: “Queremos ser legales”.

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