El mes de junio que termina fue, según analistas, el más difícil para Estados Unidos desde 2001, cuando comenzó la invasión. De acuerdo con los registros del ejército estadounidense, durante estos 30 días murieron 101 soldados en el campo de batalla, una de las cifras más altas de los últimos años. Se conoce justo cuando la estrategia política y militar de EE.UU. en este país pende de un hilo por cuenta de las polémicas declaraciones del general Stanley McChrystal, máximo comandante en Afganistán, quien fue despedido de su cargo por el presidente Barack Obama.
Las palabras de McChrystal a la revista Rolling Stone pusieron en evidencia la profunda división que existe sobre Afganistán en EE.UU. “Obama necesita ubicar su política ahora mismo”, aseguró The New York Times en su principal editorial.
El matutino indicó que “las noticias desde Afganistán son malas y empeoran”. No se equivocaron. Según voceros del gobierno de Afganistán, la salida de McChrystal ya está teniendo efectos contraproducentes en la zona. “Los talibanes se están fortaleciendo porque saben de las diferencias entre el mando militar y los políticos en Washington”, aseguró un funcionario de la Presidencia afgana a la prensa.
Según historiadores citados por el diario The Washington Post, Obama no tenía otra opción que despedir al general McChrystal, pero ahora debe trabajar sobre el plan que él diseñó y que sólo él podría implementar bien para garantizar el éxito de la guerra”.
Los congresistas estadounidenses se unieron a la polémica y este martes enviaron una carta a la portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidiéndole que pospusiera la votación de la nueva partida de fondos para la guerra que solicitó el presidente Obama y que son cruciales para financiar la escalada de tropas que a final de verano deben llegar a 98.000 soldados.
Según el legislador, James McGovern, autor de la misiva, “está claro que los comentarios del general McChrystal fueron inapropiados, pero me preocupa mucho más la dirección de nuestra política en Afganistán”. Pelosi está decidida a contener la insurrección en el Congreso. “El presidente es el comandante en jefe, y todos lo apoyamos en la decisión que tomó sobre cómo dirigir la guerra en Afganistán”.