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Ella ayudó a sus estudiantes con problemas; años después, ellos le compraron una casa

El sueño de Lyllye Reynolds-Parker, consejera universitaria, era tener una casa propia a su nombre antes de fallecer. Los estudiantes a los que ayudó, especialmente quienes pertenecían a una minoría, le ayudaron décadas después a cumplir ese deseo.

16 de diciembre de 2021 - 09:51 p. m.
De acuerdo con la Oficina de Censos en 2020 solamente un 44 % de personas afroamericanas tenían casa propia, en comparación con el 74 % de personas blancas.
Foto: pixabay
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Lyllye Reynolds-Parker trabajó por muchos años como consejera universitaria en la Universidad de Eugene, Oregon, donde tuvo un especial interés en ayudar a los estudiantes que pertenecían a comunidades minoritarias. La labor que desempeñó Reynolds-Parker tuvo tanto eco en este lugar que nombraron un centro de estudios con su nombre, años después de haberse retirado. Y, ahora, los alumnos que ella ayudó iniciaron una recolecta para que pudiera comprarse una casa, de acuerdo con The Washington Post.

El sueño de esta consejera era tener una casa propia a su nombre antes de fallecer. Por eso, Mo Young, una egresada de esta universidad en el 2002, decidió ayudarle al enterarse de que Reynolds-Parker había estado ahorrando desde hace años, pero aún no completaba todo el dinero que necesitaba.

De acuerdo con Young: “Sabía que este era el sueño de Lyllye y sabía que era algo que podía pasar porque todos iban a querer ayudar, ayudarle a comprar una casa es la decisión correcta por muchos motivos”, le dijo a este medio norteamericano.

Conseguir una casa no ha sido fácil para Reynolds-Parker ni para muchas personas afroamericanas en Eugene. De acuerdo con las estadísticas del Centro de Censo en 2020, solo el 44 % de personas afroamericanas son dueñas de una casa, en comparación con el 74 % de personas blancas.

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De acuerdo con Mo Young, su antigua estudiante: “las personas afroamericanas no podían comprar una casa en Eugene por muchos años, incluso teniendo el dinero, por eso ya es hora de corregir esto”.

Otro de sus estudiantes, Maceo Persson, un hombre transgénero que se graduó de esta universidad en el 2006, explica que durante su transición tuvo problemas con su familia y fue Reynolds-Parker quién se convirtió en una madre para él, dentro del campus.

Persson indica que: “Ella compartió sus propias luchas y en últimas fue la persona que ayudó a mi familia a que me aceptara como soy. Ella ha brindado mucha esperanza y amor, ¿cómo no vamos a ayudarle ahora?”

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Sus estudiantes no fueron los únicos quienes donaron dinero para la compra de la casa de ella. Miles de personas en la ciudad donaron a una recolecta creada por una de sus antiguas estudiantes. La Liga Menor de Béisbol también participó de la campaña. Niños, floristas y artistas locales: nadie quería dejar de aportar para que esta mujer tuviera su casa propia.

La cantidad recolectada fue suficiente para que ella pudiera ahorrar y pagar el depósito de una casa de dos cuartos y dos baños, ubicada a las afueras de Eugene. Reynolds-Parker piensa mudarse allí antes de navidad junto con su hermana.

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Durante los años que laboró como consejera universitaria, su principal enfoque era ayudar a aquellos estudiantes que todos ignoraban. Particularmente, los estudiantes que no tenían a donde ir porque tenían problemas de salud mental o de diferencias de género, y vivían alejados de todos. Esos eran los estudiantes con los cuales ella trabajaba.

Tanto ha sido el impacto que ha tenido Reynolds-Parker en sus antiguos alumnos que ella aún sigue en contacto con muchos de ellos, incluso la visitan cada vez que regresan a Eugene.

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Ayudar a gente que se encuentra marginada ha sido la labor de Reynolds-Parker desde antes de entrar a esta universidad. Es una actividad con la que empatiza, pues ella misma ha experimentado la necesidad de ayuda toda su vida.

Reynolds-Parker decidió convertir a oficina en un refugio porque ella sabe lo que es vivir marginada. Fue la primera bebé afroamericana que nació en un hospital en Eugene. Sin embargo, según su registro de nacimiento la raza de sus padres es blanca, ya que era ilegal que los bebés afroamericanos nacieran en hospitales. Eugene, después de todo, era la ciudad en donde se reunían los líderes del Ku Klux Klan, en Oregón.

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Cuando Reynolds-Parker se graduó del colegio su sueño era convertirse en una abogada. Sin embargo, le dijeron que nunca podía lograrlo. Así que se convirtió en estilista. Se decía a sí misma que en algún momento de su vida iba a decirle a todas las niñas afroamericanas que conociera que sí podían lograr lo que se propusieran y ser quien ellas quisiesen en la vida.

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Con el pasar de los años se casó, se divorció y crió a dos de sus hijos y a un nieto. Como su sueño era volver a la universidad, a los 40 años se matriculó para estudiar sociología en la Universidad de Oregón. Volvió al campus tres años después como consejera estudiantil, enfocada en estudiantes multiculturales. Allí trabajó hasta el 2012, año en el que se retiró.

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