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Expectativa por discurso de Obama sobre Afganistán

The New York Times analiza posibles escenarios tras la esperada intervención de este martes.

30 de noviembre de 2009 - 05:13 p. m.
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Washington. Al declarar este martes que "terminaría el trabajo" en Afganistán, el presidente Barack Obama usa una frase enfocada claramente a dar a entender que, incluso al tiempo que destaca aproximadamente otros 30.000 efectivos militares, finalmente él ya encontró una forma de llevar el conflicto de ocho años de duración a su final.

Sin embargo, el ofrecimiento de esa tranquilizante, aunque contradictoria, señal – que mediante la adición de tropas él puede acelerar la marcha de Estados Unidos hacia una salida – es apenas la primera de una serie de difíciles mensajes que Obama tendrá que pronunciar, a medida que presente en público su estrategia.

A lo largo de la semana entrante, pronunciará múltiples mensajes a múltiples públicos; electores en casa, aliados, los líderes de Afganistán y Pakistán, al igual que a los extremistas que son el enemigo. Además, conceden los propios asesores de Obama, los mensajes dirigidos hacia algunos pudieran socavar los mensajes dirigidos a otros.

âl debe convencer a los demócratas, particularmente a la base opuesta a la guerra que contribuyó a lograr su elección, así como a la ligera mayoría del país que les dice a los encuestadores que el conflicto ya no merece la pena el sacrificio, que al enviar más tropas él no está escalando la guerra al estilo de Lyndon B. Johnson. De hecho, algunos de los involucrados en las deliberaciones sobre una estrategia para Afganistán dicen que Obama argumentará que suministrar tropas adicionales es la forma más rápida de asegurar que EU sea capaz de "terminar el trabajo", ya que eso aceleraría el entrenamiento del ejército nacional de Afganistán.

Pero, al mismo tiempo, él debe convencer a los republicanos de que le está dando a las fuerzas armadas lo que necesitan para derrotar el avance del talibán e impedir que la red Al Qaeda amenace a Estados Unidos.

Esa sería una tarea difícil incluso si las evaluaciones estratégicas y solicitudes de tropas del General Stanley A. McChrystal no hubieran desfilado a lo largo de titulares periodísticos, incluido su alegato en cuanto que la tarea requerirá de 40,000 efectivos militares o más, si Obama busca crear verdadera seguridad en los principales centros de población del país.

En una época en que Obama está jurando reducir los altísimos déficits, debe exponer el argumento en cuanto a que el precio final — casi un millón de dólares por soldado — se justifica. El presidente ya enfrentó una resistencia preventiva este martes de la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi.

Así que no causa extrañeza que uno de los principales asesores de Obama, quien habló con la condición de mantenerse en el anonimato, reconoció este martes que el próximo discurso era "potencialmente un campo minado". Uno de sus estrategas de seguridad nacional explicó el desafío ante Obama de la siguiente manera: La gracia, dijo, estará en "indicar determinación a los aliados al mismo tiempo que no se señala un compromiso indefinido al pueblo estadounidense". Ambas partes de esa ecuación son complicadas.

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Obama debe indicar determinación — y mantener el poder* — debido a que los holandeses y los canadienses tienen programado el retiro de sus tropas de Afganistán justo al tiempo que Obama estará enviando a más tropas. En discretas reuniones a lo largo del pasado, oficiales de la defensa y seguridad nacional de EU han estado intentando demorar esas salidas, al tiempo que extraen compromisos de un número cada vez mayor de tropas de aliados en la OTAN.

Hasta ahora, la administración ha tenido éxito solamente con los británicos, quienes han prometido otros 500 efectivos. Alemania, Italia y otros contribuyentes de la OTAN han guardado silencio, explicando a sus visitantes estadounidenses que la guerra se ha vuelto tan impopular en el ámbito nacional que a duras penas pueden sostener los niveles de tropas que están allá actualmente.

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"Pienso que llegaremos a eso", dijo un oficial que fue enviado para dichas conversaciones. "Pero, no a tiempo para el anuncio del

presidente". Otros comentaron que podría ser hasta comienzos del año entrante que Obama pudiera extraer algún compromiso adicional.

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Pakistán representa un problema particularmente difícil. Obama ha estado sumamente sintonizado con la necesidad de declarar que Estados Unidos no está en lo que calificó en fecha reciente de "un compromiso indefinido" en Afganistán.

Pero, durante varios años, a lo largo de la administración Bush y ya en la de Obama, oficiales estadounidenses han estado efectuando viajes a Pakistán para asegurarle a su gobierno que EU no tiene intenciones de retirarse de Afganistán como lo hizo hace 20 años, tras la retirada de los soviéticos del país. Dentro del ejército paquistaní y de sus servicios de inteligencia, conocidos como la ISI, existe un artículo de fe entre algunos oficiales en el sentido que Estados Unidos los está engañando, y que repetirá lo ocurrido en 1989.

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Si ocurre eso, argumentan algunos paquistaníes, la India llenaría el vacío en el sur de Afganistán, dejando a Pakistán rodeado por su viejo enemigo. Así que hablar de cualquier estrategia de salida seguramente reafirmará la creencia de algunos oficiales paquistaníes en el sentido que ellos tienen que mantener sus contactos con el talibán, su protección en contra del enquistamiento indio.

Así que Estados Unidos está atascado, comentó un oficial, entre no querer insinuar que será una presencia militar en la región por siempre y demostrar suficiente compromiso con motivar a Pakistán para que modifique su conducta.

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Obama ha tenido un problema similar con las señales con el Presidente afgano, Hamid Karzai. Un desfile de funcionarios de Washington, más recientemente la secretario de estado Hillary R. Clinton, ha viajado a Kabul para advertir que la continuación de la ayuda estadounidense depende de que el gobierno afgano cumpla con objetivos para acometer la corrupción y acrecentar creíbles fuerza de seguridad. Empero, no es probable que Obama diga qué ocurrirá si Karzai no logra cumplir, por temor a alinear incluso más al volátil presidente afgano.

En el ámbito interno, los temas de mayor importancia son el número de efectivos y el costo de la escalada. Aquí, Obama tendrá más espacio para maniobrar. A lo largo de las últimas dos semanas, oficiales castrenses han estado esperando una decisión que les autorizaría casi 34,000 efectivos adicionales, lo cual no está muy lejos de lo que McChrystal buscaba, el comandante en Afganistán. En la Casa Blanca y entre los aliados, la cifra que se oye con mayor frecuencia está justamente por debajo de los 30,000.

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Ambas cifras, y cualquiera intermedia, podría terminar siendo ciertas. El conteo de tropas y "entrenadores" es una forma de ate en las fuerzas armadas. Los efectivos militares serán despachados en fases, y es probable que Obama declare que él mismo estudiará y corregirá el destacamento del año entrante, a fin de evaluar su progreso.

Eso le da a él la flexibilidad para decirles a los demócratas que su propio compromiso es limitado, así como decirles a los republicanos que hará lo haga falta para ganar lo que, apenas hace tres meses, catalogó como una "guerra por necesidad".

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