Un grupo de activistas realizará mañana una serie de vigilias en el estado de Nueva Jersey para defender el derecho de los niños inmigrantes a vivir junto a sus padres.
Las vigilias, que se realizarán de manera simultánea, se llevarán a cabo de manera simultánea en iglesias, parques y plazas de varios distritos de ese estado.
“Mientras el Congreso sigue postergando el inicio del estudio del proyecto de reforma migratoria, un grupo de defensores estamos pidiendo que se proteja la dignidad de todos los inmigrantes, particularmente de los niños”, dijo Alix Nguefack, del American Friends Service Committee, una de las organizaciones que respaldan esta petición.
“No podemos seguir observando que miles de niños tengan que ser separados de sus padres por la falta de una reforma migratoria. Creemos que el Congreso debe legislar de inmediato para velar por ellos”, agregó Nguefack.
Durante los actos, los participantes pedirán al Congreso estadounidense la aprobación de la Ley de Protección para Niños Ciudadanos, H.R. 182, que confiere a los jueces la facultad de evaluar el caso de la deportación de inmigrantes cuyos hijos menores hayan nacido en el país.
“Hemos visto en nuestra escuela, varios casos de familias que han sufrido la deportación del padre o la madre. Al buscar ayuda, lo único que nos han permitido es que si el padre o madre cuenta con estatus legal en el país, sea autorizado a llevar al niño a que se despida antes de que uno de ellos parta a su país como consecuencia de su expulsión”, dijo Cynthia Mellon, activista de Iron Bound Community Corporation, organización de asistencia a los inmigrantes.
Los grupos interreligiosos también pedirán al Gobierno que Estados Unidos firme la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de los Niños, ratificada en 1990.
El evento fue convocado por representantes de varias iglesias con la idea de que se apruebe “una ley que proteja a los niños y respete su derecho a vivir en familia”, agregó Mellon.
Según un informe reciente de Pew Hispanic Center, unos 4 millones de niños nacidos en Estados Unidos forman parte de familias con estatus mixto, en donde uno de sus padres vive legalmente en el país y el otro es indocumentado, por lo que viven bajo riesgo de redadas, arrestos, detenciones y deportaciones.
El estudio indica que 1,5 millones de menores indocumentados en el país llegaron muy pequeños y tienen hermanos que son ciudadanos estadounidenses.