El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La autonomía militar europea, una carrera por la supervivencia política

Las próximas dos décadas serán cruciales porque China podría convertirse en la primera potencia mundial. Buscando una autonomía militar, Europa quiere seguir siendo relevante en el campo geopolítico.

01 de marzo de 2021 - 04:52 p. m.
Soldados estadounidenses patrullan en el área de entrenamiento militar en Grafenwoehr, Alemania. / AFP
Foto: afp - Agencia AFP
PUBLICIDAD

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que incluye a Estados Unidos y a 21 miembros de la Unión Europea, ha sido la piedra angular de la seguridad de Europa desde que se fundó hace más de siete décadas para enfrentarse a la Unión Soviética. Aunque ha sido estable durante el último medio siglo, su estructura podría estar cerca de tener un gran cambio.

Desde hace unas semanas, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha cuestionado la pertinencia de esta alianza transatlántica en un mundo posterior a la Guerra Fría. El francés le dijo en una llamada al recién posesionado presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que la cooperación entre Europa y Washington no podía continuar siendo una relación de dependencia, como la siente actualmente. Macron, que ha tenido un pronunciado giro a la derecha, tiene también sus propios intereses en este discurso, pues ve en esta postura una oportunidad para atraer a los electores más conservadores de cara a las elecciones de 2022.

Otros países, principalmente Alemania, han sido extremadamente cautelosos a la hora de referirse a la llamada “autonomía estratégica”, la cual busca que el continente asuma su carga y tenga una defensa más independiente. La razón de esta prevención es que algunos estados consideran que la discusión de estos términos podría acelerar la reducción del apoyo de Estados Unidos, y de momento no lo ven conveniente.

La Revisión Anual Coordinada de Defensa hecha por el bloque europeo en 2020 dibujó un panorama sombrío para lograr la ‘autonomía estratégica’. La Unión Europea no tiene todas las capacidades militares necesarias disponibles para cumplir su ambición. La revisión encontró que solo el 60 % de las tropas y armas nacionales disponibles están en condiciones de ser desplegadas y hay grandes brechas de capacidad entre los estados miembros. La financiación de la infraestructura militar ha sido constantemente recortada de las propuestas presupuestarias, y hay que hacer una gran inversión en reforzar la movilidad militar y transferencia de tropas.

Sin embargo, la falta de fiabilidad que trajo el expresidente Donald Trump en Estados Unidos llevó a que el bloque europeo acelerara su reevaluación de la estrategia de defensa europea.

Le recomendamos: Las grietas que abrió Trump en la OTAN

“Los europeos realmente necesitamos tomar nuestro destino en nuestras propias manos”, dijo la canciller alemana Angela Merkel tras la elección del republicano en 2016.

Para el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ahora con la pandemia el entorno de seguridad se verá mucho más amenazado y deteriorado, por lo que han aumentado las necesidades de una seguridad y una defensa más fuerte.

La iniciativa de autonomía no es nueva. En 1996, un documento de la Comisión Europea alertaba sobre los desafíos de la defensa comunitaria. “Las industrias relacionadas con la defensa afrontan un contexto económico y político que está cambiando completamente y que pide respuestas que van más allá del nivel nacional”, señalaba.

No ad for you

En 25 años, los avances han sido modestos. En 2017, la UE creó la Cooperación Estructurada Permanente (Pesco, por sus siglas en inglés) y el Fondo Europeo de Defensa, dos programas para promover el desarrollo militar con una inversión de 13.000 millones de euros en los próximos siete años. Aunque son grandes avances para el sueño de una unión militar, todavía las capacidades son muy bajas.

Pero los llamados a un incremento del presupuesto de defensa del bloque se enfrentan a los agujeros que dejó la salida de Reino Unido de la comunidad y a los golpes económicos que le dio al mundo la pandemia de coronavirus, la cual ha sumido a varios países, como España e Italia, en un masivo déficit fiscal.

No ad for you

“Si la idea de la autonomía europea se ha visto reforzada por esta crisis, la capacidad de financiarla se ha congelado”, reseñó Radoslaw Sikorski, exministro de Defensa de Polonia, en The New York Times. “No hay dinero para eso, entonces no te lo tomarás en serio”, agregó Ben Hodges, excomandante del Ejército de Estados Unidos en Europa.

Además, los conflictos en Georgia y Ucrania y la presión de Rusia en la región Báltica hacen que este no sea un buen momento para un descontento con la OTAN, la cual fue la que logró disuadir a Moscú en varias ocasiones. “La Unión Europea no puede defender a Europa sin Estados Unidos”, dijo Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

No ad for you

Le recomendamos: John Stoltenberg, el hombre que mantiene unida a la OTAN a pesar de Trump

Aún así, pese a que la falta de financiación ha frustrado el sueño de los europeos por su independencia militar, esta es una tarea que muchos en el continente han asimilado que no puede esperar. Las próximas dos décadas serán cruciales porque China podría convertirse en la primera potencia mundial, e India también verá un aumento significativo. El peso de Europa en el mundo se ha reducido. Hace tres décadas, el continente reflejaba una cuarta parte de la riqueza mundial, pero en el futuro no representará más del 11 %. Así que, sobre todo, esta es una carrera por continuar siendo relevantes en el campo geopolítico.

No ad for you

“La autonomía estratégica es, en esta perspectiva, un proceso de supervivencia política. En tal contexto, nuestras alianzas tradicionales siguen siendo esenciales. Sin embargo, no serán suficientes. Dado que las brechas de poder se están reduciendo, el mundo se volverá más transaccional y todas las potencias, incluida Europa, tenderán a ser más transaccionales también. Ésta es una verdad ineludible”, reseñó Borrell en su blog.

La Unión Europea continúa trabajando para aumentar su autonomía estratégica. Los veintisiete se reunieron la semana pasada en la cumbre de la UE para dialogar sobre el enfoque deberá adoptar el bloque en 2022. El proyecto gira en torno a cuatro ejes: gestión de crisis, desarrollo de capacidades (infraestructuras y armamento), resiliencia (reduciendo la dependencia desde el terreno digital al farmacéutico) y relaciones con países terceros. Algunos socios temen que con esto Bruselas debilite los lazos con la OTAN, pese a que la llegada de Biden trajo una mejoría en la sintonía.

No ad for you

“Los países que se encuentran, por decirlo así, en primera línea y frente a vecinos grandes, temen que la defensa europea debilite a la OTAN, y se trata de dejar claro que no será así”, resaltaron fuentes diplomáticas al diario El País.

Le recomendamos: Las nuevas armas del Pentágono para competir con China y Rusia

Conoce más
Ver todas las noticias