El presidente de Venezuela, Hugo Chávez dijo en su más reciente alocución que además del "imperialismo yanki", la obesidad es una nueva amenaza para Venezuela. "Vean ustedes, hay mucha gente gorda en Venezuela, pongan atención".
Según el diario español El Mundo, aunque el imperialismo yanqui sigue siendo el enemigo por excelencia de la revolución socialista, Chávez identificó esta nueva amenaza al resaltar las cifras llamativas sobre cómo los venezolanos cada vez tienen más sobrepeso.
"Vean ustedes, hay mucha gente gorda en Venezuela, pongan atención. ¡Ojo con los gordos, a rebajar!", dijo.
Este estudio de nutrición indica que el índice de obesidad aumentó en 20 años de un 6,3% al 14,5%, una tendencia que, según Chávez, se debe a las casas de alimentación inauguradas por su Gobierno y a los supermercados que subvenciona con la renta petrolera.
"Ahora nos alimentamos mejor. Es difícil que haya alguien que no coma tres veces al día, siempre hay remanentes por ahí, claro", señaló en declaraciones recogidas por el diario español.
El que fuera paracaidista del Ejército confesó que ha perdido casi nueve kilos gracias a un estricto régimen de comidas y un programa de ejercicios, aunque reconoció que todavía está más gordo que al asumir la Presidencia en 1998.
"Haced dieta, haced ejercicio, cuidado con el colesterol", enumeró. "No hay que lucir como un balón para tener sobrepeso. Si usted mide 1,70 y pesa 72 kilos, tiene que perder dos kilos", dijo Chávez, infatigable enemigo de la cirugía estética y de los padres que regalan implantes de silicona para el pecho de sus hijas.
Para poner fin al exceso de calorías, Chávez recomendó la pasta de arroz en lugar de los espaguetis de trigo, beber zumo y leche de soja en lugar de bebidas gaseosas, y solicitó a sus militantes hacer ejercicios abdominales para tonificar su estómago.
Finalmente, El Mundo señala que a pesar de todas estas recomendaciones, la histórica influencia estadounidense ha hecho que en Venezuela proliferen las cadenas de comida rápida llamadas perrocalenteros, que cocinan en cinco minutos hamburguesas y perritos aderezados con todo tipo de salsas. Un manjar poco revolucionario.